Crisis en el sector textil argentino: «La peor etapa por importaciones»

Crisis en el sector textil argentino: "La peor etapa por importaciones"

La Crisis del Sector Textil Argentino: Una Realidad Alarmante

“Todo el mundo cree que en 2001 fue la peor crisis, pero para nosotros esta es la peor crisis que hemos vivido”, afirma David Kim, gerente de la tejeduría Amesud, ubicada en el barrio de San Martín, en la periferia de Buenos Aires. A su alrededor, doce máquinas de tejer, compradas en Alemania, permanecen inactivas, cubiertas de polvo. “Este es el sector donde fabricamos telas de poliéster, pero por la importación ya no hacemos más”, explica Kim, mientras la planta, diseñada para producir 700 toneladas de tela mensuales, apenas logra 150, operando al 20% de su capacidad. La plantilla de trabajadores ha disminuido un 40%, pasando de 430 a 250 empleados en dos años.

Impacto de la Política Económica

La situación del sector textil refleja una tendencia preocupante en la economía argentina. Según el último registro oficial, mientras sectores como la intermediación financiera y la agricultura crecen, la industria manufacturera se desploma, en especial el rubro textil, que utiliza solo el 29% de su capacidad instalada. La producción de tejidos y hilados de algodón ha caído un 44% y un 37%, respectivamente.

“Este esquema económico es sumamente perjudicial para el sistema productivo textil”, sostiene Priscila Makari, economista y directora de la Fundación ProTejer. Destaca que el tipo de cambio alto hace que los productos nacionales sean menos competitivos y la apertura comercial ha incrementado las importaciones en un 71% en 2025. Actualmente, la relación entre ropa nacional e importada ha cambiado drásticamente de 50%-50% a 30%-70%.

Desafíos para la Industria Textil

Amesud tiene unos 400 clientes, incluidos grandes nombres como Puma y Nike. Sin embargo, Kim señala que las ventas han disminuido un 60% desde mediados de 2023, debido a la intensa competencia de marcas que producen en Asia, donde las regulaciones laborales y ambientales son menos estrictas. “Si el Gobierno quiere que compitamos con Asia, debería reducir nuestros impuestos”, argumenta.

Dante Sica, director de la consultora Abeceb, considera que la crisis no se divide entre ganadores y perdedores, sino que se trata de una reestructuración económica. Asegura que algunos sectores, como el agro y la minería, están en crecimiento, mientras que la industria manufacturera enfrenta desafíos significativos. “Estamos ante un cambio de régimen que genera un nuevo equilibrio”, comenta Sica.

Transformación y Empleo

El nuevo contexto económico conlleva importantes desafíos para el empleo. Los sectores que están creciendo no demandan la misma cantidad de puestos de trabajo que los que se están perdiendo. La industria textil sigue siendo una fuente clave de empleo, generando alrededor de 540,000 puestos en todo el país, y algunas provincias, como Catamarca y La Rioja, dependen de este sector para el 40% de su empleo privado industrial. Entre diciembre de 2023 y octubre de 2025, se han perdido 18,000 empleos formales en el sector, y más de 500 pequeñas y medianas empresas han cerrado.

El Futuro del Sector Textil

El Gobierno ha dejado en claro que no hay planes para salvar al sector textil. Javier Milei, en una entrevista desde Davos, comentó que la apertura económica podría resultar en precios más bajos, permitiendo a los consumidores gastar menos, aunque implique la pérdida de puestos de trabajo en la industria. “Una remera que costaba 40 dólares ahora sale cinco”, enfatizó.

Así, los empresarios textiles argentinos se ven obligados a resistir, a achicar operaciones y a esperar un cambio que les permita encontrar un nuevo lugar en el mercado. Mientras tanto, la crisis continúa, y el futuro del sector se presenta incierto.

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