Incremento Alarmante de Personas sin Techo en Buenos Aires
En la Plaza de Mayo, frente a la Casa de Gobierno de Buenos Aires, más de 50 personas sin hogar esperan la llegada de un grupo de voluntarios que les proporciona comida a diario. A pocos kilómetros, en la Plaza Congreso, un cuerpo reposa sobre el césped, cubierto con trapos viejos, mientras que bajo el toldo de un comercio cerrado, dos hombres se preparan para pasar la noche rodeados de bolsas plásticas con sus pertenencias. Según datos oficiales, la cantidad de personas sin hogar en Buenos Aires ha aumentado un 57% en los últimos dos años.
Cifras Reveladoras
El Ministerio de Desarrollo Humano de la ciudad realiza un registro semestral de la población sin techo. Un informe recientemente presentado indica que, actualmente, hay 5.176 personas en situación de calle, un aumento significativo desde los 4.049 reportados el año anterior y los 3.286 a fines de 2021. Sin embargo, organizaciones sociales estiman que el número real podría ser aún mayor. Más de 30 agrupaciones han llevado a cabo un Censo popular de personas en situación de calle, que en su edición de 2025 registró a 11.892 personas sin hogar, un 64% más que en 2019.
Factores que Contribuyen al Aumento
Horacio Ávila, referente de Proyecto 7, señala que el crecimiento de la población en situación de calle está ligado a la crisis socioeconómica del país. «Desde la pandemia hemos visto un aumento acelerado de personas en esta situación», afirma. En el registro oficial, de las 5.176 personas contabilizadas, 1.613 se encontraban en la vía pública, mientras que 3.563 estaban en paradores estatales. La mayoría de los censados en la calle son hombres (83%) entre 19 y 59 años (88%). Las causas principales incluyen problemas laborales o económicos (42%) y conflictos familiares (34%).
Pobreza y Desigualdad
El aumento de personas desamparadas en Buenos Aires, la ciudad más rica de Argentina, contrasta con las estadísticas oficiales que indican una disminución de la pobreza. A fines de 2023, con un índice de pobreza en el 41,7%, y bajo el gobierno del ultraderechista Javier Milei, se proyectó un aumento a 52,9%. Sin embargo, el Instituto de Estadísticas (Indec) reportó posteriormente un descenso al 31,6%, el más bajo desde 2018, lo que añade complejidad al panorama.
Adriana Clemente, trabajadora social y profesora emérita de la Universidad de Buenos Aires (UBA), opina que el aumento de personas sin hogar refleja el empobrecimiento de la sociedad. «Es el resultado de una década de políticas de ajuste, que han profundizado la desigualdad», comenta. Las estadísticas oficiales sobre pobreza no capturan adecuadamente la complejidad de la situación, según varios expertos.
Una Problemática Compleja
La antropóloga Griselda Pallares destaca que la situación de calle es multidimensional y no se mide únicamente por los ingresos. «Muchos en la calle tienen trabajos informales, pero no suficientes para acceder a una vivienda», explica. Alquilar una habitación en Buenos Aires puede costar más de 400.000 pesos (aproximadamente 270 dólares), mientras que el salario mínimo se sitúa en 346.800 pesos.
Ávila también señala que la población sin techo está cambiando. Históricamente compuesta mayormente por hombres adultos, hoy incluye familias completas y personas mayores, así como una creciente población adolescente y joven que se ve obligada a vivir en la calle.
Políticas y Reacciones
Desde 2007, Buenos Aires está gobernada por el PRO, que cuenta con 58 centros de inclusión y otros recursos para abordar el tema. Gabriel Mraida, ministro de Desarrollo Humano, atribuye el aumento a problemas de salud mental y adicciones que se han intensificado tras la pandemia, así como a años de fragilidad económica.
Las organizaciones sociales abogan por un plan integral del Estado que contemple la prevención y el acceso a vivienda y salud. Critican la atención exclusiva en problemas de salud mental y drogas, que muchas veces son consecuencias de la falta de un hogar. «La represión y la violencia institucional son cuestiones que afectan a la población sin techo», señala Ávila.
En las calles del centro de Buenos Aires, la realidad de las personas sin hogar se hace evidente. Miguel, que vive en la calle con su pareja y su hija de ocho meses, lucha cada día para sobrevivir. «Nos quedamos en la calle hace casi un año y todavía no hemos conseguido nada», relata angustiado.
