En la planta de Ford en Detroit, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, volvió a cuestionar el futuro del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (TMEC). Durante un evento, el mandatario estadounidense calificó el acuerdo comercial de “irrelevante” y afirmó que el país no necesita los automóviles fabricados en sus vecinos del norte. “Quiero que a Canadá y a México les vaya bien, pero nuestro enfoque está en la producción local”, declaró Trump.
Las declaraciones de Trump surgen días después de una breve conversación telefónica con la presidenta mexicana, Claudia Sheinbaum, en la que solo se abordaron temas de seguridad. Sheinbaum expresó su frustración por no haber podido discutir asuntos comerciales. Mientras Trump sigue insinuando la posibilidad de cancelar el TMEC, México busca urgentemente fortalecer este acuerdo, que sostiene un intercambio comercial de 800,000 millones de dólares anuales entre las naciones firmantes. Según Sheinbaum, la integración entre los tres países es crucial para competir con potencias como China.
La importancia del TMEC se refleja en el consenso entre el gobierno y la oposición mexicana. Ricardo Anaya, senador y líder del Partido Acción Nacional (PAN), subrayó que para México el tratado es fundamental y que depende de él alrededor de 12 millones de empleos. La Embajada de Estados Unidos en México también anunció una inversión de 23.4 millones de dólares para consolidar el Sistema de Justicia Laboral en el país, de acuerdo con los compromisos asumidos en el TMEC.
A pesar de las advertencias de Trump y la imposición de aranceles por parte de su administración, México se mantiene como el principal socio comercial de Estados Unidos, superando a Canadá y China. Durante los primeros diez meses de 2025, las exportaciones desde México alcanzaron casi 448,000 millones de dólares, y más del 80% de estas cumplen con los requisitos del TMEC, lo que las exime de los aranceles del 25% impuestos por Trump. Además, México ha incrementado sus importaciones desde EE. UU., alcanzando 283,000 millones de dólares.
Aunque la revisión formal del TMEC aún no ha comenzado, expertos en comercio advierten que este será un argumento clave para EE. UU. en futuras negociaciones. Álvaro Vértiz, de DGA Group, sostiene que el tratado podría ser utilizado como una herramienta de política estadounidense que aborde no solo cuestiones económicas, sino también prioridades en migración y seguridad. Vértiz anticipa que, aunque el acuerdo podría ajustarse tras su revisión en 2026, los temas más críticos incluirán las reglas de origen y cuestiones laborales.
En respuesta a la competencia global, el gobierno de Sheinbaum ha implementado aranceles de hasta el 50% a las importaciones provenientes de China y otros países sin acuerdos comerciales, buscando proteger sectores clave como el automotriz y el textil. Esta medida también refleja la política comercial de EE. UU. hacia Asia.
Para el gobierno mexicano, mantener el TMEC es una prioridad económica esencial. Desde su establecimiento, el tratado ha generado beneficios significativos, incluyendo récords en exportaciones e inversión extranjera directa. Sin embargo, los desafíos laborales y de manufactura de alto valor agregado siguen siendo temas críticos. Con menos de seis meses para consolidar una estrategia efectiva frente a un gobierno estadounidense cada vez más escéptico, el futuro del TMEC continúa en juego.
