La monitorización continua del mercado de alquiler, la coordinación entre administraciones para regular de manera efectiva y la inversión en herramientas para el intercambio de datos son esenciales para evitar que plataformas como Airbnb transformen de manera negativa los barrios residenciales. Estas son algunas de las principales recomendaciones del estudio The economic impacts of short-term rentals and regulations: A literature review (El impacto económico de los alquileres a corto plazo y la normativa: revisión bibliográfica), publicado recientemente por Fedea, un think tank respaldado por el Banco de España y varias empresas del Ibex.
El informe, elaborado por Alberto Hidalgo y Francisco Javier Velázquez, revisa diversas investigaciones sobre el impacto global de los alquileres turísticos de corta duración promovidos por plataformas como Airbnb. Según los datos analizados, esta modalidad de alojamiento ha “reconfigurado economías urbanas y turísticas a gran escala”, desbordando las áreas estrictamente hoteleras y dirigiendo la demanda turística hacia residencias en barrios.
Los alquileres de corta duración (STR, por sus siglas en inglés) ofrecen “variedad y flexibilidad” frente a un sistema hotelero convencional, lo que resulta especialmente beneficioso en períodos de alta demanda, ayudando a amortiguar aumentos de precios cuando la oferta hotelera es insuficiente. Así lo señala el informe, que resalta que los STR permiten una rápida escalabilidad de la oferta en momentos críticos.
Esta redistribución del gasto hacia áreas residenciales no solo incrementa la actividad comercial y crea empleo, especialmente en el sector de la restauración y servicios, sino que también está elevando la calidad de vida en estos barrios. En el caso de Madrid, el estudio revela que “cada 14 habitaciones de Airbnb adicionales en una sección censal se asocian con un establecimiento más de comida y bebida y 11 trabajadores adicionales en el sector”. Además, la proliferación de este tipo de alojamientos también contribuye a la renovación de espacios residenciales.
Desafíos del alquiler turístico
A pesar de estos beneficios, el crecimiento de los alquileres de corta duración presenta desafíos significativos para los barrios residenciales. La saturación de pisos turísticos puede disparar los precios de las viviendas y del alquiler, además de atraer a inversores y compradores de segundas residencias. Esto limita la disponibilidad de alquileres típicos, afecta la cohesión social y puede resultar en un aumento de la delincuencia y molestias por ruido. Un aspecto crítico que enfatizan los investigadores es la “pérdida de servicios esenciales” para los residentes en estas zonas.
Regulación y efectividad
Para mitigar estos efectos negativos, el estudio examina la eficacia de las medidas impuestas por las administraciones para regular los alquileres turísticos. Los autores concluyen que las restricciones a estos alojamientos pueden elevar las tarifas hoteleras y reducir la actividad comercial en las áreas afectadas. La efectividad de estas normativas depende más de su capacidad de ejecución y de la disponibilidad de datos que de la severidad de las mismas.
El informe sugiere que es crucial abordar las particularidades de cada área en lugar de aplicar criterios generales. Implementar restricciones basadas en zonas y densidades, combinadas con una regulación exhaustiva, podría evitar que los problemas se trasladen a barrios colindantes o municipios vecinos.
Asimismo, los investigadores subrayan la necesidad de una monitorización y evaluación continua, así como la adaptación de herramientas regulatorias, para coordinar las acciones de diferentes gobiernos. “La regulación de los STR es un proceso de gobernanza, no una intervención puntual”, concluyen.
