Las relaciones comerciales entre Colombia y Ecuador han entrado en una fase crítica. El ministro colombiano de Minas y Energía, Edwin Palma, anunció el jueves la suspensión indefinida de las exportaciones de energía eléctrica hacia Ecuador. En un comunicado en la red social X, Palma indicó que esta medida es parte de un mandato del presidente Gustavo Petro, con el objetivo de «proteger el interés nacional, la soberanía energética y la dignidad» de Colombia.
Esta decisión se produce un día después de que el presidente ecuatoriano, Daniel Noboa, comunicara la imposición de un arancel del 30% a los productos provenientes de Colombia, argumentando una “falta de reciprocidad y acciones firmes” en materia de seguridad por parte del Gobierno colombiano.
El ministro Palma presentó un borrador de la resolución que formaliza esta suspensión, que se espera sea concretada en las próximas horas. Las exportaciones de electricidad son la categoría de mayor valor en las transacciones comerciales entre ambos países, resultando crucial para Ecuador, que enfrenta serios desafíos en su producción de energía. A pesar de que en 2025 Colombia reportó un 52% menos en ingresos de este sector, alcanzando aproximadamente 133 millones de dólares, el 8% de la electricidad importada por Ecuador en un momento crítico provenía de Colombia.
Mientras Colombia se mantenía atenta a amenazas de aranceles desde Estados Unidos, la medida tomada por Ecuador sorprendió al ser emitida desde un país vecino. Desde Davos, Suiza, donde participa en el Foro Económico Mundial, Noboa anunció que estos aranceles entrarían en vigor el 1 de febrero. Colombia ha rechazado esta decisión, argumentando que contradice la normativa de la Comunidad Andina de Naciones (CAN), que apoya el libre comercio y prohíbe la imposición de gravámenes comerciales. Esta posición fue formalizada a través de una nota de protesta emitida por la Cancillería colombiana.
A pesar de la tensión, el Gobierno colombiano parece abierto a la negociación. La Cancillería, liderada por Rosa Villavicencio, ha mostrado voluntad de abordar la situación mediante un diálogo bilateral. Palma, en su anuncio, también mencionó la esperanza de que las vías diplomáticas y el diálogo permitan superar las divergencias entre los dos países. Sin embargo, aún no se ha iniciado un proceso formal de diálogo.
En respuesta, la ministra de Ambiente y Energía de Ecuador, Inés Manzano, advirtió a través de un mensaje en X que la tarifa de transporte del crudo colombiano por el Oleoducto de Crudos Pesados (OCP) se verá afectada de igual manera, sugiriendo una reciprocidad en las medidas tomadas. Esta infraestructura es crucial para el transporte de crudo ecuatoriano hacia el Pacífico. Manzano enfatizó que Ecuador prioriza su seguridad en fronteras, su balanza comercial y su seguridad energética.
