Ciudad Bolívar: El nuevo epicentro del turismo social en Bogotá

Ciudad Bolívar: El nuevo epicentro del turismo social en Bogotá

Ciudad Bolívar: Un Nuevo Horizonte Turístico en Bogotá

En el corazón del empobrecido sur de Bogotá, Ciudad Bolívar se ha convertido en un microcosmos que refleja la diversidad cultural de Colombia. Durante más de cinco décadas, este barrio ha sido el refugio de miles de personas que han escapado de la violencia o que han llegado en busca de nuevas oportunidades. Sus habitantes se refieren a ella como «una pequeña Colombia», y la fundadora de la asociación de turismo comunitario Amigos del Turista, Andrea Ochoa, aspira a transformar esta percepción: “Queremos pasar de ser el culo del mundo, a ser la ventana del mundo”.

Un Cambio Significativo con el TransmiCable

La inauguración del cable aéreo TransmiCable en 2018 transformó drásticamente la zona. Un trayecto que anteriormente tomaba hasta una hora, ahora se recorre en apenas 10 a 15 minutos, facilitando así la llegada de turistas. Ochoa expresa: “Identificamos una oportunidad”, al tiempo que destaca la riqueza cultural del barrio. La subdirectora de Desarrollo y Competitividad del Instituto Distrital de Turismo, Katherine Eslava, señala que este desarrollo ha sido uno de los más significativos para Bogotá.

Turismo y Tejido Social

El enfoque turístico de Ciudad Bolívar se centra en el tecido social y la asociatividad. Ochoa explica: “La ayuda del vecino y la comunidad siempre han sido fundamentales”. Muchos de los actuales residentes son descendientes de los primeros pobladores que, a partir de terrenos baldíos, construyeron sus propios barrios. Esta historia de cooperación y solidaridad se traduce en una economía solidaria impulsada por el turismo.

En 2020, 14 proyectos locales formaron la Red Tejiendo Sur, con el objetivo de integrar diversas iniciativas turísticas que abarcan desde artesanías hasta danza afro. Los recorridos que Ochoa organiza incluyen visitas a estos proyectos, promoviendo productos locales y generando un impacto positivo en la economía de la comunidad. Ochoa, además de guiar, coordina un taller de serigrafía donde ofrece camisetas y postales.

Desarticulando el Estigma de la Violencia

A pesar de los avances, el estigma asociado a Ciudad Bolívar persiste. La lideresa Mayerly Peña menciona que, aunque el turismo comunitario fue discutido en 2015, el miedo de los visitantes a la inseguridad limitó el interés. Los recuerdos de un pasado marcado por guerrillas y conflictos armados continúan influenciando la percepción pública. “La guerra fue dura”, añade Peña, resaltando que, a pesar de la paz, el estigma persiste a causa de altos índices de pobreza y criminalidad.

Los turistas llegan a menudo con temores infundados, pero su experiencia en los recorridos les muestra una comunidad resiliente y vibrante. Ochoa observa que, aunque no se puede garantizar la seguridad absoluta, los vecinos ven al turista como un elemento positivo para la economía local.

Iniciativas Creativas y Cultura Local

El Colectivo Monarca y la Biblioteca Comunitaria Violetta, fundados por Carlos Solano, ejemplifican el esfuerzo por revitalizar la comunidad a través del turismo. Monarca embellece la localidad con murales y ofrece talleres de graffiti, mientras que Violetta organiza actividades literarias y recreativas para los niños. “Queremos que los turistas se adentren en el barrio, que no se queden únicamente en la estación del cable”, enfatiza Solano.

Un Futuro Prometedor para el Turismo Rural

No solo existe turismo urbano; el 74% de Ciudad Bolívar es territorio rural. La Asociación de Turismo Rural Comunitario, fundada por Gabriel Díaz en 2011, agrupa a 42 familias campesinas y ha recibido aproximadamente a 12,000 visitantes. Ofrecen talleres de cultivos tradicionales y recorridos por senderos ecológicos, lo que también presenta nuevas oportunidades económicas para la comunidad.

El turismo se ha convertido en una herramienta esencial para que los habitantes de Ciudad Bolívar recuperen su narrativa. “La gente que viene piensa en crimen y violencia; al estar aquí se dan cuenta de que hay personas que trabajan con amor”, concluye Ochoa, quien ve a su localidad no solo como un hogar, sino como un catalizador de cambio.

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