Donald Trump tomó la decisión de bombardear puntos estratégicos de Venezuela y capturar al presidente Maduro a las 22:46 del 3 de enero. Acababa de nacer un nuevo orden mundial.
La intervención militar de Estados Unidos en Venezuela ha marcado una semana de cambios drásticos. Desde el ataque en Caracas, que buscaba derrocar al presidente Nicolás Maduro, hasta la reunión en la Casa Blanca para discutir la explotación de la industria petrolera venezolana. Estos eventos han modificado no solo la historia de Venezuela, sino la del mundo entero.
Contexto de la intervención
Desde su regreso a la Casa Blanca, Donald Trump dejó claro su deseo de realizar un cambio de régimen en Venezuela. Describió al país como un «narcoestado» y apuntó a Maduro como líder de una red de narcotráfico, ofreciendo incluso 50 millones de dólares por información sobre su paradero. En septiembre, lanzó la operación «Lanza del Sur», que resultó en el despliegue de más de 14,000 soldados y una flota de barcos de guerra, incluido el portaaviones «USS Gerald Ford», en la mayor acción militar de Estados Unidos en la región en décadas. Esta operación resultó en la destrucción de varias embarcaciones y la muerte de más de 110 personas.
3 de enero: La operación «Resolución Absoluta»
El 3 de enero, después de múltiples intentos fallidos de persuadir a Maduro, Trump dio la orden de ataque desde Mar-a-Lago, Florida. A las 02:01, 152 aviones y helicópteros estadounidenses bombardearon las principales bases militares en Caracas. Un comando del Delta Force asaltó la residencia de Maduro, donde estuvo acompañado por su esposa, Cilia Flores, y un grupo de guardaespaldas. Tras el ataque, no hubo sobrevivientes y Maduro fue capturado.
Las consecuencias inmediatas
La operación fue considerada exitosa por Trump, quien destacó que no hubo bajas entre las tropas estadounidenses. La captura de Maduro se llevó a cabo con un plan elaborado que incluía su rápida extradición a Estados Unidos, donde enfrentaría cargos relacionados con narcotráfico. Una vez capturado, Maduro fue trasladado a una cárcel en Nueva York, donde declaró ser un prisionero de guerra.
El chavismo responde
En respuesta a la captura, Delcy Rodríguez, quien asumió la presidencia interina, exigió una «prueba de vida» de Maduro, afirmando que su detención era ilegal. El chavismo convocó a un «estado de excepción» y comenzó a buscar a aquellos vinculados al ataque. A pesar de la confusión inicial, Rodríguez envió un mensaje conciliador a Estados Unidos, manifestando su disposición a trabajar en cooperación.
El panorama en Estados Unidos
Trump, en un intento de reafirmar su control sobre Venezuela, destacó que dirigirían el país hasta que se estableciera una transición estable. Sin embargo, surgieron preocupaciones sobre la débil popularidad de figuras opositoras como María Corina Machado, quien se consideró ganadora de las elecciones de 2024.
Evolución del conflicto
En los días siguientes, la Asamblea Nacional en Venezuela se reintegró con una mayoría chavista. La oposición, sin embargo, se declaró en desacuerdo con el nuevo régimen. A su vez, la Casa Blanca formalizó su relación con el nuevo gobierno, estableciendo un grupo liderado por el secretario de Estado, Marco Rubio, para mantener comunicaciones diplomáticas.
Petróleo y expectativas económicas
En una reunión crucial, Trump instó a las principales empresas petroleras a invertir en la industria venezolana. Las negociaciones para la reapertura de embajadas y la estabilización del país comenzaron a tomar forma, mientras Estados Unidos mantenía su control militar sobre las operaciones petroleras en el Caribe.
El desarrollo político en Venezuela continúa evolucionando rápidamente, con repercusiones tanto en la nación como a nivel internacional, dejando un futuro incierto para todos los involucrados.
