Gustavo Petro y Su Anhelo de Perpetuarse en el Poder
El presidente de Colombia, Gustavo Petro, ha manifestado recientemente su satisfacción por los resultados de una encuesta del Centro Nacional de Consultoría. Este sondeo indica que el 48.8% de los encuestados tiene una imagen positiva de su gestión, un registro que se considera el más alto en mucho tiempo. Sin embargo, esta euforia podría esconder un deseo más profundo de Petro: la intención de perpetuarse en el poder.
El Estado de Opinión
Petro ha abogado por lo que él denomina «estado de opinión», un concepto que recuerda al utilizado por su predecesor Álvaro Uribe. El actual mandatario sostiene que, si las instituciones y leyes obstruyen su permanencia en el poder, eso no es más que una «obstrucción irracional y antidemocrática». En este contexto, el «estado de opinión» se presenta como una justificación para ignorar las normas establecidas en favor de la voluntad popular.
La Necesidad de Contrapesos
A pesar de que la sociedad ha cedido parte de su poder al Estado para garantizar su organización, es esencial mantener mecanismos de control. James Madison, en el Federalista 51, afirmaba que “si los ángeles gobernaran a los hombres, ni los controles externos sobre el gobierno ni los internos serían necesarios”. Este pensamiento sostiene la importancia de las instituciones democráticas, diseñadas para frenar los excesos del poder.
El Riesgo del Abuso de Poder
Cuando un mandatario desestima el Estado de derecho como algo «irracional» o desechable, se corre el riesgo de incurrir en abusos y tiranía. La cifra de 48.8% no representa una mayoría absoluta y, sin embargo, Petro plantea que esta opinión debe prevalecer sobre las leyes, presentando las restricciones institucionales como obstáculos en lugar de protecciones contra el autoritarismo.
El Peligro del Populismo
El discurso de Petro continua fomentando una narrativa que pinta a las instituciones como herramientas de oligarquías, lo que justifica su ineficiencia y la falta de resultados de su Gobierno. Este enfoque no solo busca desmantelar las normas, sino que también fomenta una dependencia ciega en su liderazgo. Se plantea una fe inquebrantable en un «líder supremo», contraponiendo el deseo de cambio a la necesidad de controles institucionales.
Conclusión
Gustavo Petro sugiere que la confianza en él es suficiente para prescindir de las instituciones que limitan el poder. Esta actitud plantea serias interrogantes sobre la viabilidad de la democracia en Colombia y la importancia de mantener un equilibrio entre el poder gubernamental y los derechos ciudadanos.
