Brandon Judd, el nuevo embajador de Estados Unidos en Chile, llegó a Santiago en noviembre de 2025 con una actitud poco convencional para la diplomacia. Desde su llegada, ha generado controversia, lo que ha llevado a la Cancillería del Gobierno de Gabriel Boric a enviar dos notas de protesta a la Casa Blanca. La primera sucedió durante su debut en una rueda de prensa, donde criticó al presidente chileno, manifestando que Boric “está dañando a los chilenos” por sus críticas a la política ambiental de Donald Trump. La segunda nota, fechada el 20 de febrero de 2026, estuvo enmarcada en la polémica relacionada con un cable de fibra óptica submarino chino que une la Región de Valparaíso con Hong Kong, un proyecto al que Estados Unidos se opone, alegando riesgos para «la seguridad regional». El Gobierno de Boric, que había aprobado inicialmente este proyecto, lo dejó en pausa, traspasando su decisión a la nueva administración de José Antonio Kast, que asumirá el 11 de marzo de 2026.
Brandon Judd, de 54 años y natural de Arizona, es un exagente de la Patrulla Fronteriza y exlíder sindical. Trump lo envió a Chile con el objetivo de fomentar el crecimiento económico y reducir el crimen. Su agenda está centrada en reuniones empresariales, y ha expresado en varias ocasiones su expectativa positiva sobre la llegada de Kast a La Moneda, a pesar de que el nuevo gobierno aún no ha asumido el poder.
Actividades y Proyectos en Chile
Judd ha mantenido una agenda intensa, con casi veinte encuentros en diversas ciudades chilenas como Antofagasta y Valparaíso. Ha interactuado con representantes de empresas como Uber y Google, así como con la estatal Codelco y la Sociedad Nacional de Agricultura, donde defendió una nueva política arancelaria. Esta postura ha sido rechazada por el gremio agrícola, que considera que no se ajusta al Tratado de Libre Comercio entre ambos países. A pesar del enfoque en los negocios, su estilo y forma han generado opiniones mixtas sobre cómo se alinean con la histórica relación entre Chile y Estados Unidos.
Cuando Trump fue reelegido en noviembre de 2024, Judd expresó su deseo de ser embajador en Chile, ya que había sido misionero mormón en el municipio de La Ligua en los años noventa. Aunque fue la cuarta opción de Trump, fue finalmente designado para el cargo. Judd había apoyado a Trump desde su primera campaña y trabajado en la implementación de políticas de seguridad fronteriza durante su administración anterior.
Pocos días después de su llegada, el 12 de noviembre, Judd destacó en un video que deseaba comenzar su misión en La Ligua, un lugar significativo para él. Esa semana, tuvo una reunión crucial con el canciller Alberto Van Klaveren, donde discutieron temas de cooperación en la lucha contra el crimen organizado, inmigración y oportunidades de inversión estadounidense en Chile.
Tensiones Diplomáticas
Las tensiones aumentaron tras una rueda de prensa el 20 de noviembre, donde Judd criticó abiertamente a Boric por sus comentarios sobre Trump. Sus declaraciones fueron catalogadas como «inapropiadas» por Van Klaveren, quien argumentó que representaban una intromisión en los asuntos internos de Chile. Este incidente marcó un punto de inflexión en la relación entre la embajada y el Gobierno chileno.
A finales de diciembre, Judd comentó que desde la llegada de Trump al poder, había poca comunicación con la administración de Boric, enfatizando que no estaban colaborando directamente con ella. A su vez, en una entrevista en febrero, mostró entusiasmo por el próximo gobierno de Kast, señalando que tenían planes de trabajo conjunto.
La crisis diplomática más notable se produjo en torno al cable submarino chino. El 20 de febrero, el Departamento de Estado acusó a Boric de comprometer la seguridad regional y revocó las visas de tres funcionarios chilenos vinculados al proyecto. En respuesta, Van Klaveren rechazó la acusación, calificándola de “absolutamente falsa” y un acto unilateral que atentaba contra la soberanía chilena.
Tres días después, Judd organizó otra rueda de prensa, en la que destacó el proyecto del cable submarino Humboldt, que está en desarrollo en alianza con Google, describiéndolo como un modelo de infraestructura que protege y fortalece la soberanía de Chile. Durante sus declaraciones, subrayó que había compartido previamente con autoridades chilenas información sobre amenazas a la seguridad en el ámbito de telecomunicaciones.
Las tensiones continuaron, generando críticas de la cancillería chilena sobre los comentarios de Judd, quien argumentó que era “irrisorio” que las autoridades chilenas se mostraran sorprendidas ante la sanción de Estados Unidos. Desde el 11 de marzo, Judd comenzará a interactuar con la administración de Kast, quien ha prometido un enfoque en la seguridad y prosperidad que han demandado los chilenos.
