El presidente de Chile, Gabriel Boric, ha dejado claro que su postura política se opone firmemente a la de su homólogo estadounidense, Donald Trump. En una entrevista concedida durante su gira oficial a India en abril de 2025, Boric afirmó: “Trump desafía las instituciones, incluida la justicia. No queremos líderes autoritarios”. Durante su charla en el Indian Council of World Affairs, Boric también mencionó que Trump “pareciera pretender ser un nuevo emperador”.
Recientemente, el conflicto se intensificó tras las acusaciones del Departamento de Estado de Estados Unidos, que acusó al Gobierno chileno de «socavar la seguridad regional». Como consecuencia, se retiraron las visas al ministro de Transportes y Telecomunicaciones, Juan Carlos Muñoz, y a dos de sus asesores. La acusación se centra en su presunta implicación en actividades que comprometieron críticas de telecomunicaciones en el Hemisferio Occidental. Desde Isla de Pascua, donde estaba de gira, Boric respondió: “No aceptamos imposiciones de ningún otro por decisiones soberanas de Chile”.
La sanción de Estados Unidos se relaciona, según el canciller Alberto van Klaveren, con un proyecto de cable submarino de fibra óptica que busca conectar a Chile con China. Este proyecto aún se encuentra en fase de evaluación y no ha sido aprobado. A pesar de esto, el Departamento de Estado sugirió que el legado de Boric podría verse “empañado por acciones que socavan la seguridad regional”. En respuesta, Boric defendió su administración, asegurando que “jamás ha realizado ningún tipo de actividad que socave la seguridad” de otros países y calificó las acusaciones como “una imputación falsa”.
El llamado de Marco Rubio
Luego de la reelección de Trump en noviembre de 2024, Boric utilizó las redes sociales para felicitarlo, reafirmando su compromiso de fortalecer las relaciones entre Chile y EE.UU., centradas en el desarrollo inclusivo y el respeto a los derechos humanos. Sin embargo, Boric calificó de “inaceptable” una propuesta de Trump para finalizar la guerra entre Rusia y Ucrania, enfatizando la importancia del derecho internacional y los derechos humanos.
En medio de la creciente tensión, el senador estadounidense Marco Rubio llamó a Boric para discutir sobre rumores de una posible ruptura de relaciones diplomáticas con Israel debido al conflicto en Gaza. Boric, defensor de Palestina, no atendió la llamada y decidió remitirla a su canciller, lo que generó críticas en la oposición chilena.
Rubio confirmó su asistencia a la toma de mando de José Antonio Kast, el nuevo presidente electo de Chile, el 11 de marzo. En el comunicado del Departamento de Estado sobre las sanciones, se mencionó que se espera avanzar en prioridades comunes con la nueva administración.
El gobierno de Estados Unidos amenaza, hace acusaciones indeterminadas y aplica sanciones unilaterales. Como Jefe de Estado, descarto categóricamente que nuestro país promueva cualquier acción que atente contra nuestra seguridad o la de nuestra región.
Chile es un país… https://t.co/k2jt9xLCe2
— Gabriel Boric Font (@GabrielBoric) February 20, 2026
El registro de críticas de Boric hacia la administración Trump es extenso. Se opuso al decreto que prohibía que instituciones culturales fueran “lugares de adoctrinamiento ideológico”, argumentando que sería “absolutamente inaceptable” en Chile. También cuestionó las acciones militares de Trump en Irán y su advertencia a los países que apoyan el aborto y la eutanasia, afirmando que Chile no acepta ningún tipo de tutelaje.
La situación escaló en la cumbre COP30 en Brasil, donde Boric rechazó las afirmaciones de Trump sobre la inexistencia de la crisis climática, alegando que su declaración era errónea. El embajador estadounidense en Chile, Brandon Judd, expresó su decepción ante las críticas de Boric, sugiriendo que esto complicaría las negociaciones bilaterales.
Desde su llegada, Judd señaló que las críticas de Boric no afectaban a Trump, pero que esa retórica era perjudicial para las relaciones bilaterales. En contextos electorales, insinuó que Washington podría trabajar con cualquier administración chilena, aunque reconoció que habría más facilidad con un gobierno diferente al de Boric.
Las fricciones han continuado, anotándose incluso en redes sociales, con Boric condenando la actitud servil de algunos líderes hacia Trump. Mientras tanto, la relación entre ambos gobiernos ha quedado marcada por acusaciones, declaraciones públicas y desacuerdos sobre temas internacionales, reflejando una creciente tensión en las relaciones diplomáticas.
