En el número 244 de la fría calle Grand, en Williamsburg, la rutina de María Antonia Cay, conocida como doña Toñita, se mantuvo intacta el pasado miércoles. Alrededor de las tres de la tarde, abrió las puertas de su bar, el Caribbean Social Club, ofreciendo un menú de arroz, habichuelas y guisos, todo gratis excepto por el costo de la bebida, que es de tres dólares para una cerveza. Mientras contaba billetes sobre la barra, sus anillos grandes y coloridos brillaban. Aunque parecía un día común, estaba lejos de serlo. Menos de 72 horas antes, doña Toñita había estado en el escenario más importante de Estados Unidos como parte de la presentación de medio tiempo de la Super Bowl, en un espectáculo protagonizado por Bad Bunny.
Un espectáculo histórico
La actuación de Bad Bunny, cuyo verdadero nombre es Benito Antonio Martínez Ocasio, marcó un hito al ser la primera presentación casi exclusivamente en español en la historia del evento. El espectáculo, visto por 128,2 millones de personas solo en Estados Unidos, se dedicó a rendir homenaje a Puerto Rico. En él, el artista lanzó un mensaje de unidad y amor en un país dividido por las políticas de la actual administración. Desde reguetón hasta salsa, Bad Bunny celebró su cultura y defendió una América unida, extendiéndose desde el sur hasta el norte del continente.
Este mensaje resonó entre los 68 millones de latinos en Estados Unidos, que han enfrentado recently una ofensiva contra la inmigración sin precedentes. Desde la llegada de un presidente cuya meta es llevar a cabo la «mayor deportación de la historia», la comunidad ha vivido meses de terror, con migrantes y ciudadanos enfrentando detenciones y ataques a sus derechos. Las políticas antiinmigratorias han provocado el desmembramiento de familias y la sobrepoblación en centros de detención.
Un mensaje poderoso
Ante estas circunstancias, Bad Bunny subió al escenario del evento deportivo más importante, sosteniendo un letrero que decía: «Lo único más poderoso que el odio es el amor». Para muchos latinos, este fue un momento necesario después de un año lleno de angustia. Damaris, una asistente del bar, comentó que el mensaje del artista era esencial para que el gobierno reconociera las injusticias cometidas por el ICE, el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas.
Damaris, quien llegó al bar después de ver a Toñita en la Super Bowl, nunca había oído hablar del Caribbean Social Club hasta ese momento. Emigrante puertorriqueña, se sintió intrigada por conocer a la mujer que había dado un chupito de ron a Bad Bunny. A sus 73 años, Toñita emigró a Nueva York siendo una niña y se ha convertido en un símbolo para la comunidad boricua. Se siente orgullosa de haber podido representar a su isla en un evento tan significativo.
Voces de la comunidad
Entre los compatriotas que también celebran el triunfo de Bad Bunny está la congresista Nydia Velázquez. Describió la actuación como un resumen de 500 años de historia de Puerto Rico, resonando particularmente en su corazón debido a su herencia. “Mostró al mundo nuestras luchas y alegría, y lo hizo sin pedir disculpas”, explicó. En un momento en que se intenta reducir quién cuenta como americano, Bad Bunny amplió esa definición para millones.
Otros latinos, más allá de los puertorriqueños, también encontraron en la actuación un sentido de pertenencia. Valeria, una migrante nicaragüense, expresó que el mensaje de Bad Bunny resuena en todos los latinoamericanos, afirmando que América no es solo Estados Unidos. “La economía de este país se mueve gracias a muchos latinoamericanos”, agregó.
Perspectivas diversas
A pesar de las opiniones encontradas sobre la música de Bad Bunny, muchos en la comunidad valoran el mensaje detrás del espectáculo. Tony, un colombiano que trabaja en un restaurante, criticó algunos aspectos de la actuación, pero reconoció la importancia de sentirse representados por un artista de su magnitud. “La gran mayoría sentimos que apoyamos el show”, comentó.
Algunos críticos, como el expresidente Trump, también expresaron sus opiniones negativas sobre la actuación de Bad Bunny, catalogándola como «terrible» y cuestionando la claridad de su mensaje. Sin embargo, las voces de apoyo entre la comunidad latina prevalecen, señalando que el mensaje fue claro y significativo, incluso si algunos no quisieron entenderlo.
Un refugio para la comunidad
El espacio que Bad Bunny creó en la Super Bowl refleja el ambiente acogedor que Toñita ha cultivado en su bar durante más de cinco décadas. “Lo importante es ayudar a quien lo necesita, dar comida y cobijo”, afirma Toñita. En el Caribbean Social Club, todos, latinos, americanos e hispanos, son recibidos como familia.
Con información de Iker Seisdedos desde Washington.
