Artemis 2: Averías en el retrete y problemas de higiene en el espacio

Artemis 2: Averías en el retrete y problemas de higiene en el espacio

La misión Artemis 2, tras su despegue, enfrentó un contratiempo inesperado: el retrete a bordo no funcionaba correctamente. Esta misión es histórica, ya que es la primera vez que un viaje tripulado a la Luna incluye un sistema de baño con privacidad, algo que no existía en las misiones Apolo de hace más de 50 años.

Durante las misiones Apolo, los astronautas lidiaban con la falta de privacidad utilizando bolsas para hacer sus necesidades, lo que generaba situaciones incómodas, como ocurrió en la Apolo 8 de 1968, cuando el comandante enfermó y los astronautas tuvieron que manejar desechos flotantes en el espacio.

La Tripulación de Artemis 2

A bordo de Artemis 2 se encuentra una tripulación diversificada: el comandante Reid Wiseman, el piloto Victor Glover —el primer afroamericano en ir a la Luna—, la astronauta Christina Koch, la primera mujer en esta misión, y el canadiense Jeremy Hansen, quien es el primer no estadounidense que participa en un viaje lunar. El nuevo retrete, con un coste de aproximadamente 23 millones de euros según Wired, emplea un sistema de succión para evitar escapes de residuos.

Problemas Iniciales y Soluciones

El primer fallo del sistema de baño se dio a conocer poco después del despegue durante una rueda de prensa en la que participó el multimillonario y astronauta Jared Isaacman. Afortunadamente, horas más tarde, Koch logró reparar el problema con asistencia del centro de control en Houston, Texas. Se identificó que una válvula había fallado debido a la vibración del despegue.

El Sistema de Baño y sus Desafíos

El sistema, conocido oficialmente como el Sistema Universal de Disposición de Residuos, se encuentra cerca de la escotilla de entrada de la nave Orion. Este espacio está diseñado con agarres y estribos para facilitar su uso en un entorno de ingravidez. A pesar de su innovador diseño, ha presentado algunos desafíos, como un exceso de ruido que obliga a los astronautas a usar tapones para los oídos.

Ante el primer incidente, el centro de control pidió a la tripulación que no utilizara el baño mientras se resolvía el problema. Se descubrió que una de las boquillas que expulsa la orina estaba atascada por congelación, la solución fue girar la nave para permitir que el sol calentara el conducto.

Un Olor Misterioso

Un tercer problema relacionado con el retrete fue reportado por Jeremy Hansen, quien notó un olor a quemado al abrir la puerta del baño. Este olor se había presentado también el día del lanzamiento, lo que llevó a la NASA a investigar su origen. Inicialmente se sospechaba que se debía a un sobrecalentamiento de la cubierta plástica del retrete.

A pesar de estos inconvenientes, los responsables de la misión creen que el olor no afecta el funcionamiento del baño, que sigue operativo mientras se investiga la causa del mismo. En una curiosa nota, durante la primera conexión en directo con el presidente Donald Trump y el administrador de la NASA, Isaacman, el astronauta hizo un comentario sobre el baño, a lo que Isaacman respondió: «Definitivamente, tenemos que mejorar las cañerías».

Así, la misión Artemis 2 no solo está marcada por un avance histórico, sino también por incidentes que ilustran los retos de la exploración espacial.

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