Durante casi 12 años, el paisaje entre Ciudad de México y Toluca ha sido alterado por las obras del tren interurbano, un proyecto destinado a conectar la capital mexicana con el Estado de México. Esta obra fue concebida inicialmente como la insignia del Gobierno de Enrique Peña Nieto (2012-2018), luego se integró en el plan de reactivación de vías férreas del presidente Andrés Manuel López Obrador (2018-2024), y finalmente, se ha convertido en uno de los proyectos clave de conexión entre ambas ciudades bajo la administración de Claudia Sheinbaum. Este lunes, la presidenta inauguró el tren urbano México-Toluca, conocido como El Insurgente, destacando su relevancia para los miles que diariamente viajan hacia la capital. “No es solo un tren que transporta a usuarios de Toluca a Ciudad de México; representa una recuperación del espacio público e integra zonas populares a un sistema de transporte moderno”, afirmó Sheinbaum durante la apertura.
Orígenes y Desafíos del Proyecto
La iniciativa surgió en 2014, cuando el Gobierno de Peña Nieto propuso una vía que uniera la capital del país con su estado natal. Dado que el Estado de México rodea gran parte de Ciudad de México, el tráfico en las horas pico es una problemática notable. La construcción de aproximadamente 60 kilómetros de vía férrea atravesando terrenos complicados fue un reto significativo. La administración de Peña Nieto proyectó un costo de 38,000 millones de pesos y esperaba que la operación del tren arrancara al finalizar su sexenio en 2018.
Sin embargo, los problemas no tardaron en surgir. La complejidad técnica de la obra, que incluye viaductos elevados y túneles en áreas montañosas, además de una gestión inadecuada, complicaron el progreso. Peña Nieto reconoció al finalizar su mandato que los plazos eran inviables, y que aunque parte de la construcción era visible, el avance total estaba por debajo del 50%. Mencionó que las dificultades en la obtención de los derechos de vía y la burocracia habían obstaculizado el avance del proyecto.
Continuidad y Evolución con López Obrador
El tren interurbano México-Toluca no era una prioridad en el primer presupuesto del Gobierno de López Obrador; no obstante, en su segundo año continuaron los trabajos. Este proyecto se alineaba con su visión de revitalizar el sistema ferroviario del país, complementando otras iniciativas como el Tren Maya. Sin embargo, las proyecciones de tiempo no se correspondieron con los informes de las empresas encargadas de la construcción, lo que condujo a un aumento en los costos. Hasta este año, se estima que el Gobierno mexicano ha invertido alrededor de 141,000 millones de pesos en la obra. A pesar de que López Obrador inauguró cinco de las siete estaciones del plan original, aún faltaban las conexiones clave con el transporte público de la capital.
Inauguración y Primeros Pasajeros
Este lunes, coincidiendo con el día festivo por la celebración de la Constitución, una multitud se reunió en la estación Observatorio del nuevo tren, ansiosos por abordar uno de los vagones. Con 20 trenes en operación, el recorrido de 58 kilómetros se realiza en menos de 60 minutos. La emoción fue palpable entre los primeros pasajeros que accedían a la estación, ahora conectada con el Metro de Ciudad de México y las terminales de autobuses foráneos. Los precios de los boletos varían entre 15 y 100 pesos, dependiendo del tramo recorrido. Sheinbaum destacó que la inauguración del tren abre un corredor que facilitará el acceso al transporte público en diversas direcciones, acortando los trayectos para los usuarios que viajan desde la periferia hacia la capital.
