La detención de Armando Fernández Larios, exagente de la DINA, la policía secreta de la dictadura de Augusto Pinochet en Chile, ha causado conmoción en el país. Con cinco peticiones de extradición por violaciones a los derechos humanos, fue apresado el 27 de enero en Fort Myers, Florida, por el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE), aunque el arresto se produjo en octubre de 2025.
Fernández, un exmayor del Ejército chileno de 76 años, había residido en Estados Unidos durante casi 40 años. Se le atribuye la participación en el asesinato del excanciller Orlando Letelier y su asistente Ronnie Moffitt, ocurrido en un atentado explosivo en Washington en 1976. Fernández, considerado un agente de élite de la DINA, está relacionado con la cúpula de la organización liderada por el general Manuel Contreras, alias El Mamo. Según el abogado Nelson Caucoto, quien formó parte de la Vicaría de la Solidaridad, Fernández “era un hombre de confianza de Contreras y Pinochet, y comenzó su carrera criminal desde el asalto a La Moneda” el 11 de septiembre de 1973.
En Chile, Fernández es requerido no solo por el homicidio de Moffitt, sino también por el asesinato del diplomático español Carmelo Soria en julio de 1976 en Santiago, y por otros crímenes asociados a la Caravana de la Muerte, un operativo donde se ejecutaron 73 prisioneros políticos sin juicio. Además, pesa sobre él una solicitud de extradición por la desaparición del ingeniero civil David Silberman, ocurrido en 1973.
Fernández fue declarado responsable en un juicio civil en 2003 por el asesinato de Winston Cabello y desde entonces no se habían tenido novedades sobre su paradero. Su captura ha generado especulaciones, especialmente porque se pensaba que estaba bajo protección legal estadounidense desde 1987, año en el que huyó de Chile. Esta protección fue otorgada tras su cooperación, donde se declaró culpable como encubridor del asesinato de Letelier y Moffitt, recibiendo una baja pena.
La conexión con el asesinato de Letelier
La sorprendente detención de Fernández Larios se produce en un contexto donde su participación en el asesinato de Letelier había sido objeto de juicio en Estados Unidos. Un testigo clave en ese caso fue el embajador chileno en Estados Unidos, Juan Gabriel Valdés, quien relató un momento impactante en la corte: Fernández admitió su responsabilidad en el crimen, reclamando el perdón de Isabel Margarita Morel, viuda de Letelier. Ella replicó que el verdadero culpable estaba en el Palacio de La Moneda y se llamaba Augusto Pinochet.
Las investigaciones sobre el asesinato de Letelier también se llevaron a cabo en Chile, bajo la dirección del juez Adolfo Bañados, quien falleció recientemente. Durante los años de transición democrática, Bañados dictó las primeras condenas por violaciones a los derechos humanos en la dictadura y se espera que Fernández Larios enfrente un juicio similar en Chile si es extraditado.
Reacciones ante la detención
La captura de Fernández ha sorprendido a varias figuras, entre ellas, Juan Pablo Letelier, quien declaró que el exagente había sido uno de los “agentes mimados” de la DINA. Letelier resaltó que Fernández, a pesar de desertar de la DINA y acogerse al sistema de protección de testigos en EE. UU., nunca debió haber estado libre, considerando su historial criminal relacionado con la dictadura chilena.
El caso del exagente de la DINA ha puesto en alerta a abogados y familiares de víctimas de la represión en Chile, quienes esperan que su eventual retorno al país lleve a justicia en múltiples casos. La inquietud abunda, ya que Fernández aparece mencionado en diversas causas vigentes. “Hay muchas familias que fueron víctimas de la Caravana de la muerte y que buscan justicia”, concluyó Juan Pablo Letelier.
