La reanudación del conflicto llevaría a Irán a una hiperinflación del 123%
El diario Donyaye Eqtesad, destacado medio especializado en economía de Irán, ha presentado en su última edición un análisis sobre la posible evolución de la inflación en el país durante el próximo año, según el calendario iraní que inicia el 21 de marzo, coincidiendo con la llegada de la primavera.
Escenarios de Inflación en Irán
El informe detalla tres posibles escenarios en función del desarrollo de las negociaciones y el contexto de conflicto en la región.
Escenario 1: Conflicto Abierto
Si las negociaciones fracasan, Irán podría enfrentarse a un nuevo conflicto que causaría un impacto significativo en sus infraestructuras económicas. En este escenario, se estima que la inflación podría alcanzar un alarmante 123%. Donyaye Eqtesad indica que «el aumento del gasto público y las restricciones en los recursos financieros podrían incrementar la dependencia de la financiación monetaria, lo que daría lugar a una mayor depreciación del rial».
Escenario 2: Situación de “ni guerra ni paz”
El segundo escenario plantea la posibilidad de una continuidad de la situación actual, caracterizada por un alto el fuego frágil, similar al período que siguió a la guerra de doce días con Israel el año anterior. En este contexto, se anticipa que la inflación podría situarse en torno al 67%. La incertidumbre persistente en este marco podría resultar en un aumento del desempleo y una profundización de la recesión económica.
Escenario 3: Acuerdo con Estados Unidos
En el tercer escenario, la posibilidad de alcanzar un acuerdo estable con Estados Unidos en los próximos días podría llevar la inflación a su mejor previsión, aproximadamente un 49%. El análisis del diario subraya que, a pesar de los efectos del reciente conflicto, «las raíces de la inflación en Irán se deben, en gran medida, a factores de política interna».
Tensiones Estructurales
A pesar de que Irán ha reafirmado su control sobre el estrecho de Ormuz durante las tensiones recientes, las profundas dificultades económicas estructurales, acentuadas por el conflicto, complican la posibilidad de una escalada prolongada. Este panorama podría inducir a Teherán a revisar algunas de sus posturas en las negociaciones con Estados Unidos para permitir un espacio necesario para la recuperación económica.
