Chile da la bienvenida al invierno el 21 de junio, coincidiendo con el solsticio de invierno en el hemisferio sur. Este año, la temporada invernal se verá fuertemente influenciada por el fenómeno de El Niño, conocido en algunas ocasiones como superniño o Niño Godzilla. Este fenómeno climático se anticipa como más intenso que en años anteriores, lo que podría impactar significativamente las condiciones climáticas en el país.
Impacto de El Niño en Chile
Las previsiones apuntan a que el paso de El Niño en territorio chileno traerá consigo temperaturas cálidas, acompañadas de lluvias intensas y breves. Esto será especialmente notable en la zona central, donde se encuentran ciudades como Santiago de Chile. Las autoridades meteorológicas se mantienen alertas ante la posibilidad de lluvias intensas y jornadas más templadas que podrían afectar diversas actividades económicas y la vida diaria de los ciudadanos.
Definición del fenómeno de El Niño
La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) describe El Niño como un fenómeno climático natural. Este se produce cuando las aguas del océano Pacífico central y oriental experimentan un calentamiento anómalo, alterando las pautas meteorológicas globales. Generalmente ocurre cada dos a siete años y su duración oscila entre 9 y 12 meses. Las consecuencias del fenómeno son significativas, especialmente en áreas cercanas a la cordillera de Los Andes, donde se incrementa el riesgo de aludes.
Pronóstico del fenómeno para el invierno 2023
Según un informe de la Dirección General de Aeronáutica Civil de Chile (DGAC), se estima un 60% de probabilidad de que El Niño impacte al país durante el trimestre invernal de junio a agosto. Actualmente, Chile se encuentra en una fase neutral de la oscilación del sur (ENOS). La Dirección Meteorológica de Chile (DMC) ha señalado que el fenómeno está asociado con un aumento en las precipitaciones, especialmente en la zona centro y centro-sur, así como temperaturas mínimas ligeramente más altas, lo que puede resultar en inviernos menos fríos.
La compleja geografía chilena, que va desde el desierto en el norte hasta la fría Patagonia en el sur, implica que las distintas regiones del país experimentan El Niño de formas variadas. Por ejemplo, la costa norte se calienta, el altiplano se seca, mientras que la zona central y sur se vuelve más lluviosa y cálida, y la Patagonia se muestra más fría y seca.
Características del superniño
El superniño, también conocido como Niño Godzilla, representa un evento climático más intenso que El Niño convencional. Se ha documentado en años como 1982 y 1987, y se caracteriza por un aumento significativo en la temperatura del océano, que oscila entre 2° y 3°. Este incremento térmico provoca lluvias más fuertes y concentradas en momentos breves. A mediano plazo, se espera que los sistemas frontales se vuelvan más frecuentes a lo largo del invierno.
