La desaparición de Luis Alberto Pino Soto: Recuerdos de una familia en Arica
Luis Alberto Pino Soto, el tercero de cuatro hermanos, desapareció a los 15 años el 1 de julio de 1986 en Santa Rosa, Arica, Chile. Este suceso ocurrió en la víspera de una protesta nacional contra la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990). La manifestación fue precedida por una intensa represión, y el último que vio a Luis fue su hermano menor, Hans, de solo siete años. A pesar de su corta edad, la pérdida de Luis ha dejado una huella imborrable en Hans, quien a sus 47 años recuerda a su hermano con cariño y tristeza.
Reconocimiento tardío como víctima de la dictadura
La memoria de Luis Pino ha resonado a lo largo de los años en su familia. Después de cuatro décadas de búsqueda y dolor, el pasado 26 de febrero, Luis fue reconocido oficialmente como víctima de la dictadura. Este reconocimiento se produjo tras una investigación del Plan Nacional de Búsqueda, Verdad y Justicia, implementado por el gobierno de Gabriel Boric en 2023. En la ceremonia en Arica, asistieron sus padres, Víctor y María, quienes han mantenido viva la esperanza de encontrar a su hijo desde 1986, y la agrupación Mujeres, Memoria y Derechos Humanos desempeñó un papel fundamental en la búsqueda de justicia.
Una familia marcada por la pérdida
La familia Pino Soto provenía de un entorno humilde. El padre de Luis trabajaba como obrero en la construcción y su madre, empleada doméstica, dedicó gran parte de su vida a buscar a su hijo tras su desaparición. Hans recuerda que, después de la pérdida de Luis, nunca más se celebraron cumpleaños ni festividades en su hogar, creando un vacío emocional difícil de llenar. A pesar de la tristeza, Hans expresa que ha encontrado algo de paz con el reconocimiento oficial de su hermano como víctima.
La búsqueda incansable de una madre
Desde el día de la desaparición, María buscó a su hijo incansablemente, acudiendo a instituciones y agrupaciones de familiares de víctimas de la dictadura. Aunque la familia nunca militó políticamente, se unió a otras madres que compartían su dolor. En 1990, con la llegada de la democracia, presentaron el caso de Luis a la Comisión de Verdad y Reconciliación, pero su nombre no apareció en el informe final debido a un error en la transcripción de su apellido.
La historia de un hermano
Los recuerdos de Hans sobre Luis son vívidos. Luis era un niño creativo que construía maquetas y pasaba tiempo dibujando. La relación entre ambos era cercana; disfrutaban de paseos a la playa y compartían juegos. Hans destaca que a pesar de ser adolescentes, Luis todavía tenía una mentalidad infantil, prefiriendo pasar tiempo con su hermano en lugar de salir con chicas o asistir a fiestas.
El día de la desaparición
El 1 de julio de 1986, Luis salió de casa para buscar un cuaderno de un compañero. Hans lo vio salir vestido con su mejor ropa y sonriéndole por la ventana. Sin embargo, Luis nunca regresó. La angustia se apoderó de sus padres, quienes inmediatamente comenzaron a buscarlo. A pesar de sus esfuerzos por denunciar la desaparición, la policía no actuó hasta pasadas 48 horas, lo que complicó la búsqueda.
Un legado de dolor y esperanza
Hans, ahora padre de dos hijos, reflexiona sobre su hermano y la injusticia que ha enfrentado su familia. El pasado 26 de febrero, durante la ceremonia en Arica, recibió una carpeta con documentación de todo lo ocurrido desde la desaparición de Luis. Revivir esos momentos lo llevó a comprender el dolor de su madre y la necesidad de buscar verdad y justicia.
La historia de Luis Alberto Pino Soto es un recordatorio del impacto de la dictadura en Chile y de los miles de desaparecidos que aún esperan ser reconocidos. Su memoria vive en las historias y recuerdos de su familia, que continúa buscando respuestas tras más de 40 años de tragedia.
