La crisis del debate en la campaña presidencial colombiana
En la actual campaña presidencial en Colombia, se está evidenciando un fenómeno que el filósofo Jürgen Habermas denomina “sordera comunicativa”. Este fenómeno se caracteriza por la falta de diálogo entre posturas distintas y la sustitución del debate por eslóganes que priorizan algoritmos sobre la veracidad.
Los debates presidenciales en entredicho
La tendencia hacia la desvalorización de los debates es alarmante. Candidatos como Iván Cepeda, líder en las encuestas y representante de la izquierda, han optado por evitar estos foros, prefiriendo discursos en plazas públicas. Por otro lado, Paloma Valencia, quien antes participaba en debates, ha manifestado que no asistirá si Cepeda no lo hace. La falta de estos espacios ha transformado el congreso en un ring electoral, donde los argumentos han sido reemplazados por acusaciones mutuas.
Formato de entrevistas cuestionable
Abelardo De La Espriella, otro de los candidatos, ha eludido debates en favor de un formato en redes sociales donde las preguntas carecen de profundidad. Este enfoque ha sido criticado por su superficialidad, limitando la posibilidad de un escrutinio sustantivo: “Si usted tuviera que salvar a Colombia de una hecatombe, ¿por dónde comenzaría?” son algunos ejemplos de la naturaleza frívola de las preguntas que se utilizan en sus intervenciones.
La manipulación informativa
La negativa a debatir no solo afecta a los candidatos, sino también al electorado. El caso de Iván Cepeda ilustra cómo la falta de debate puede ser un terreno fértil para la desinformación. Cepeda ha sido objeto de acusaciones infundadas que lo relacionan con las FARC y hasta con el asesinato del senador Miguel Uribe. Estas acusaciones han sido alimentadas por una foto del candidato junto a Iván Márquez, un líder de la disidencia que llevó a cabo acciones contrarias al acuerdo de paz, aunque esta imagen se origina de un contexto histórico que busca ser borrado por adversarios políticos.
El rol de los medios en la construcción de narrativas
Los medios de comunicación, en lugar de contextualizar esa foto y desenmascarar la mentira, han amplificado la desinformación, contribuyendo a la construcción de una narrativa engañosa. Esto presenta un grave riesgo para la democracia, que requiere de un debate honesto y abierto entre candidatos para que la ciudadanía pueda tomar decisiones informadas.
La importancia del debate en la democracia
Es esencial que los candidatos, especialmente de la izquierda, participen en debates para confrontar las mentiras y proponer sus visiones. La historia de la política colombiana ha mostrado cómo la evasión del debate puede resultar contraproducente. Las elecciones pasadas son un recordatorio de que los postulantes no deben seguir el ejemplo de aquellos que eludieron el debate.
Reflexión sobre el papel de los medios
El periodismo también se enfrenta a un momento crítico y debe reflexionar sobre su contribución a la “sordera comunicativa”. La falta de rigor y las implicaciones ideológicas en la cobertura informativa han creado un ambiente donde el debate de ideas se ve comprometido.
Un llamado a la acción para la sociedad
La ausencia de una ley que obligue a los candidatos a participar en debates no significa que la sociedad deba permanecer en silencio. Es crucial que la población exija seriedad y compromiso a sus candidatos, recordando que la democracia no puede prosperar en un contexto de sordera. La participación activa y el diálogo son fundamentos indispensables de cualquier democracia.
