Roberto Velasco Álvarez asume como nuevo canciller de México con una agenda repleta de desafíos
La toma de posesión de Roberto Velasco Álvarez como nuevo secretario de Relaciones Exteriores de México se presenta en un momento clave para la diplomacia mexicana. Su agenda incluye temas de gran relevancia como la negociación del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (TMEC), las relaciones con el Gobierno de Donald Trump, la lucha contra el crimen organizado, la seguridad fronteriza, la migración, la crisis en Cuba, el conflicto en Medio Oriente y las denuncias por irregularidades en la embajada de México en el Reino Unido.
Desafíos inmediatos y negociación del TMEC
Velasco, el canciller más joven en la historia de México, inició su gestión con un reto inmediato: concluir la negociación del TMEC, en la que colaborará estrechamente con su mentor, el actual secretario de Economía, Marcelo Ebrard. «El TMEC representa el acuerdo comercial de mayor relevancia para México. Por lo tanto, respaldaremos su proceso de revisión», enfatizó Velasco. Además, se centrará en fortalecer la cooperación con Estados Unidos en la lucha contra el narcotráfico, así como en frenar el tráfico de armas, apoyado en las demandas judiciales interpuestas por México.
Relación con Estados Unidos y derechos de los migrantes
Las operaciones del ICE en Estados Unidos, que afectan a los migrantes mexicanos, son también una prioridad en la agenda del nuevo canciller. Durante su comparecencia ante el Senado, Velasco condenó las muertes de ciudadanos mexicanos en centros de detención y subrayó los esfuerzos de la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) para brindar apoyo económico y jurídico a las familias afectadas.
Iniciativas en América Latina y el Caribe
La política de integración con América Latina, particularmente con Centroamérica en cuestiones de migración y seguridad, ocupa un lugar central en la visión de Velasco. Anunció que México mantendrá su apoyo humanitario a Cuba, pero evadió comprometerse a reanudar el envío de petróleo a la isla, detenida tras las sanciones impuestas por Trump.
Crisis en Medio Oriente y el multilateralismo
Entre otros asuntos relevantes, Velasco habló de la crisis en Irán, resaltando la importancia de restablecer la paz en la región. Además, mencionó la crisis del multilateralismo, un desafío que su gestión deberá abordar, alineándose con los principios de política exterior mexicana de no intervención y respeto a la soberanía de otros países. Reconoció que el orden internacional actual no responde adecuadamente a las necesidades contemporáneas, como la pandemia y los conflictos armados.
Relación crítica con la ONU
La llegada de Velasco a la cancillería se da en un contexto de tensión entre el Gobierno de Claudia Sheinbaum y la Organización de las Naciones Unidas (ONU) debido a un informe crítico sobre el tema de desaparecidos en México. Aunque el nuevo canciller aseguró que respetará a la ONU, también defendió el derecho de México a exigir mayor rigurosidad en sus informes.
Preparativos para el Mundial de Fútbol
Velasco también abordó la próxima Copa Mundial de Fútbol, considerando esta como una oportunidad para proyectar la imagen de México a nivel global. La Cancillería implementará una estrategia integral para ofrecer un servicio adecuado a los visitantes y transformará las sedes consulares en centros de asistencia para los mexicanos que asistan a los partidos en Estados Unidos y Canadá.
A pesar de las voces críticas en su ratificación, Velasco recibió el apoyo de los partidos en el Gobierno. Sin embargo, el PAN y el PRI cuestionaron su nombramiento, alegando que la política exterior actual evade responsabilidades frente a los desafíos globales.
En su primer día, Velasco tuvo que abordar diversos temas cruciales y dialogar con todos los partidos políticos, incluyendo a la oposición, en un gesto poco común dentro del gabinete de Sheinbaum.
