Reforma de la Ley de Glaciares en Argentina: Fin de la Protección Automática
Los glaciares de Argentina, junto a los ambientes periglaciares, han perdido su protección automática por ley. Este cambio se produjo tras la aprobación de la reforma de la Ley de Glaciares en la Cámara de Diputados, que se llevó a cabo con 137 votos a favor, 111 en contra y tres abstenciones. Ahora, la evaluación de los glaciares será competencia de las provincias, que podrán decidir si mantienen la protección de los cuerpos de hielo según si cumplen una «función hídrica efectiva». En caso contrario, se podrán autorizar actividades extractivas, como la minería metalífera a cielo abierto para la extracción de minerales como cobre, oro y plata.
Impacto en la Legislación Ambiental y el Sector Minero
Esta reforma representa la primera victoria legislativa del gobierno de Javier Milei en un contexto de creciente malestar social y escándalos de corrupción. Para el sector minero, esta modificación es significativa, ya que les permitirá acceder a nuevas áreas de la cordillera de los Andes que anteriormente estaban protegidas. Según el inventario de glaciares de 2018, existen cerca de 17,000 cuerpos de hielo en Argentina, que ocupan una superficie total de 8,484 kilómetros cuadrados, equivalente a 41 veces la ciudad de Buenos Aires.
Milei busca atraer inversiones mineras mediante incentivos fiscales y aduaneros, en un intento por emular el desarrollo minero de Chile, donde las exportaciones mineras superaron los 60,000 millones de dólares en 2025, diez veces más que en Argentina.
Protestas y Opiniones de Expertos
La votación fue precedida por una jornada de protestas, donde se escucharon lemas como “Venden nuestro futuro” y “El agua vale más que el oro”. Estas manifestaciones subrayaron la preocupación por la entrega de reservas estratégicas de agua dulce que representan los glaciares, vitales para ríos, ecosistemas andinos y el abastecimiento de cerca de siete millones de personas.
Expertos en climatología y medio ambiente advierten que los glaciares cumplen un papel regulador en el ciclo del agua. En años de alta precipitación, acumulan reservas de agua congelada, mientras que en periodos de sequía, liberan agua a ríos y lagos. Por lo tanto, la modificación de la ley plantea riesgos significativos para la gestión sostenible del agua en el país.
Debate Parlamentario y Posturas Encontradas
Durante el debate, los legisladores oficialistas argumentaron que la reforma es esencial para el desarrollo minero, como en Chile. José Peluc, del partido Libertad Avanza, defendió la reforma basándose en la experiencia de su provincia minera. En contraste, los opositores argumentaron que la Ley de Glaciares no obstruyó el crecimiento de inversiones en la última década, equilibrando al mismo tiempo la protección ambiental y el desarrollo económico. Este grupo anticipa que la reforma será objeto de desafíos judiciales, lo que podría generar incertidumbre respecto a su viabilidad.
Los críticos también señalaron que la propuesta choca con las alertas internacionales sobre el cambio climático y la urgencia de preservar el agua en un mundo que enfrenta escasez hídrica.
Reacciones de la Sociedad Civil
La oposición fracasó en su intento de interpelar al jefe de Gabinete, Manuel Adorni, en medio de un escándalo por su estilo de vida, lo que opacó la sesión legislativa. Mientras tanto, Greenpeace y otros activistas realizaron protestas simbólicas, entregando más de 67,000 firmas en contra de la reforma. Aunque se esperaban masivas respuestas de la sociedad civil, el proyecto de ley avanzó inexorablemente hacia su aprobación.
Consuelo Bilbao, directora del Círculo de Políticas Ambientales, calificó la reforma de «regresiva» y criticó el proceso exprés de su tratamiento legislativo, argumentando que carece de evidencia científica y transparencia. Mientras el gobierno celebraba su victoria legislativa, la oposición se preparaba para llevar la reforma ante la Justicia.
