Rechazo del Gobierno Mexicano al Informe de Desapariciones Forzadas de la ONU
El Gobierno de la República ha expresado su rechazo al informe del Comité contra la Desaparición Forzada de la ONU, lo que ha generado un clima de descontento y desesperanza entre la población. Este rechazo plantea interrogantes sobre la gestión de la crisis de desapariciones en México.
Razones del Descontento
La postura del Gobierno mexicano, encabezado por Claudia Sheinbaum, ante el informe del Comité es compleja de explicar. Sin entrar en aspectos técnicos o jurídicos, el diagnóstico del Comité sobre la crisis de desapariciones en el país no se diferencia significativamente del que el Estado mexicano ya reconoce: niveles alarmantes de impunidad, judicialización de solo entre el dos y el seis por ciento de los casos, y cifras indeterminadas de personas desaparecidas.
El Comité de la ONU ha documentado la existencia de 4,500 fosas clandestinas y 72,000 restos humanos sin identificar, lo que no hace más que reafirmar una realidad que el país ha aceptado desde hace tiempo. Fue durante el gobierno de Andrés Manuel López Obrador que se inició la búsqueda institucionalizada de personas desaparecidas, mediante la creación de la Comisión Nacional de Búsqueda y el Registro Nacional de Personas Desaparecidas, aunque con múltiples desafíos pendientes.
Desafíos en la Política de Derechos Humanos
A pesar de los esfuerzos realizados para mejorar el marco legal y las instituciones dedicadas a la atención de esta crisis, la situación en términos de derechos humanos sigue siendo alarmante. Las mejoras legislativas y administrativas del Gobierno han sido insuficientes ante los resultados evidentes en el terreno: impunidad y una crisis forense que persiste.
El informe señala que, desde 2006, el aumento de las desapariciones coincide con el inicio de la guerra contra el narcotráfico, un hecho que también involucra a las administraciones de López Obrador. Los casos emblemáticos citados por el Comité, como los de Coahuila, Veracruz y Nayarit, corresponden principalmente a periodos de gobiernos anteriores, aunque no eximen a la actual administración de responsabilidades.
Concepto de Aquiescencia y sus Implicaciones
Una de las palabras que ha generado mayor inquietud en el Gobierno es «aquiescencia». Este término hace referencia a situaciones en las que las autoridades permiten o apoyan actos ilícitos, lo que complica la interpretación de la desaparición forzada. La confusión entre ineficacia institucional y aquiescencia se convierte en un reto político de gran magnitud para el Gobierno mexicano.
El Comité reconoce que no existen indicios claros de que exista a nivel federal una política deliberada para llevar a cabo desapariciones forzadas. Sin embargo, el Gobierno argumentó que no debe confundirse la ineficacia con aquiescencia, intentando distanciarse de cualquier implicación de complicidad.
Reacción del Gobierno y su Impacto
La administración de Claudia Sheinbaum ha calificado el informe como parcial y sesgado, lo que ha complicado aún más la percepción del público y ha oscurecido sus propias acciones en la materia. Esta respuesta no considera el profundo sufrimiento y la legítima indignación de las familias de quienes han desaparecido, que ven la ineficacia del Estado como un problema crónico que trasciende administraciones.
