La Frustración de los Deportados a México
En Cancún, Jean, un haitiano deportado desde Estados Unidos en octubre de 2025, vive una situación de desesperación y desamparo. Tras ser trasladado a Villahermosa, Tabasco por autoridades migratorias mexicanas, se encontró solo en un país que no conoce y donde no habla el idioma. “No están ayudando en nada. Cuando intentas hacer algo, se convierte en un problema. Es una locura”, relata Jean, un nombre ficticio, preocupado por las repercusiones que su testimonio podría tener en sus procesos legales en ambos países.
Las Deportaciones a Terceros Países
El caso de Jean representa a miles de deportados a terceros países, una práctica que, aunque no es ilegal, se ha vuelto más común desde la administración de Donald Trump. Según un informe del Congreso, el actual gobierno republicano ha desembolsado más de 40 millones de dólares para deportar migrantes a países como Sudán del Sur o Esuatini, con un coste promedio de 130,000 dólares por persona. Sin embargo, las cifras exactas de deportaciones a México son difíciles de determinar. Recientemente, el juez federal William G. Young indicó que, basándose en un acuerdo no escrito, Estados Unidos deportó a 6,000 cubanos a México en un solo año. Por su parte, la presidenta mexicana, Claudia Sheinbaum, manifestó que 11,886 extranjeros habían sido deportados al país hasta diciembre.
Acuerdos No Escritos y Aumento de Deportados
La tendencia de recibir deportados no es nueva. México ha sido considerado un “tercer país seguro” durante años. La administración del expresidente Biden llegó a un acuerdo para recibir hasta 30,000 migrantes al mes, pero en ese caso se trataba de personas que recién cruzaban la frontera. Ahora, las deportaciones se realizan en el contexto de un acuerdo no transparentado, lo que ha complicado aún más la situación en lugares como Tapachula y Cancún.
La Iniciativa del Centro Rizoma del Migrante
Tran Dang, directora del Centro Rizoma del Migrante en Guadalajara, ha sido testigo de este cambio radical en la población deportada. “Tradicionalmente, hemos atendido a migrantes mexicanos, pero hemos visto un aumento considerable en cubanos, haitianos y venezolanos buscando ayuda legal”, comentó Dang en una videollamada.
Jean es uno de los muchos migrantes que ha contactado al Centro Rizoma buscando apoyo. Desde noviembre, presentó una solicitud de asilo ante la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados (COMAR), pero aún no ha recibido notificación alguna. Sin papeles y limitaciones para moverse fuera de Quintana Roo, se encuentra en un limbo burocrático sin posibilidad de trabajar ni de contactar a su familia.
Retos y Necesidades de los Deportados
La situación se complica aún más, ya que muchos deportados enfrentan la imposibilidad de abrir cuentas bancarias o recibir apoyo financiero de sus familias debido a la falta de documentación. “Si crean condiciones en las que no se les otorga identificación ni permisos de trabajo, la gente queda atrapada en la pobreza”, advierte Dang. La incapacidad de obtener empleo y acceder a recursos básicos genera un ambiente crítico, especialmente en Tapachula.
Informe de la OIM y la Búsqueda de Supervivencia
Un informe reciente de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) resalta que la principal necesidad de los migrantes deportados es acceder a empleos y resolver su situación administrativa. La falta de documentación y la búsqueda de alojamiento seguro son también preocupaciones significativas.
Ante estas adversidades, muchos deportados en Tapachula recurren a trabajos informales para sobrevivir. Roberto, un cubano que se encuentra en Cancún, trabaja como barbero mientras espera una solución a su situación. Deportado por lo que consideró un error administrativo, ahora debe confiar en que su novia estadounidense logre ayudarlo a regularizar su situación.
La incertidumbre y el desasosiego marcan la vida de los deportados en México, quienes enfrentan un futuro complicado en un entorno que no les brinda lo necesario para sobrevivir.
