Emilio Filippi: Un Hito del Periodismo Chileno
Durante la dictadura en Chile, el periodista Emilio Filippi Murato adoptó una curiosa costumbre: siempre llevaba un billete de cien dólares en el bolsillo de su chaqueta. Esta precaución, que hoy podría parecer absurda, era una medida ante la posibilidad de ser detenido y forzado a abandonar el país. Su carrera estuvo llena de riesgos, incluyendo amenazas y el constante peligro de ser encarcelado o exiliado.
Un episodio aterrador que vivió fue cuando una cabeza de chancho apareció en el jardín de su casa, situada cerca de la del general Fernando Mattei. Esta macabra advertencia era consecuencia de su compromiso con el periodismo, un deber que implicaba informar, interpretar y opinar sobre los acontecimientos de su tiempo.
Orígenes y Trayectoria Profesional
Filippi empezó su carrera periodística a una edad temprana en el periódico La Voz de Villa Alemana, tras haber estudiado Leyes en Valparaíso. Su primer gran paso fue unirse al diario La Unión en 1949. En 1956, Filippi se trasladó a Concepción, donde trabajó simultáneamente en El Diario de radio Cooperativa.
Como director del diario Crónica desde 1956 y de El Sur desde 1959, se convirtió en una figura clave y respetada en el ámbito periodístico. A su labor se le reconoció aún más tras el devastador terremoto de 1960, donde mantuvo la continuidad informativa del diario, enviando reportajes incluso desde su automóvil, iluminado por una linterna gracias a su esposa Aminie.
Reconocimientos y Éxitos en Santiago
En 1962, la Sociedad Interamericana de la Prensa (SIP) le otorgó el premio SIP-Mergenthaler por su esfuerzo durante la crisis. En 1965, se trasladó a Santiago como gerente de publicaciones de Zig-Zag, y en 1968 asumió la dirección de Ercilla. Durante su gestión, modernizó el semanario, adaptando su formato al estilo de la revista Time, lo que marcó un cambio significativo en el periodismo chileno.
A pesar de la represión, Filippi fue invitado a conferencias en Estados Unidos y Europa, donde defendió la democracia como un derecho fundamental. En una conferencia en Valparaíso en 1988, afirmó que la democracia no solo consiste en votar, sino también en participar activamente.
Contribuciones Posteriores y Legado
Filippi culminó su carrera periodística con la creación del diario La Época, un importante medio en el proceso de retorno a la democracia en Chile. Posteriormente, fue nombrado embajador en Portugal durante el gobierno de Patricio Aylwin. Tras su regreso a Chile, su salud se deterioró y falleció en 2014.
Además de su labor periodística, Filippi ocupó el cargo de presidente del Colegio Nacional de Periodistas entre 1967 y 1968 y se destacó como ensayista y profesor de periodismo. Publicó varios libros, incluyendo Anatomía de un fracaso (1973) y Fundamentos del periodismo (en 1983), en los que abordó la importancia de la libertad de expresión y la función social de la prensa.
En 1988, fue nombrado presidente honorario de la Asociación binacional de Periodistas y recibió premios internacionales como el del Rey de España y el María Moors Cabot, otorgado por la Universidad de Columbia.
