En septiembre de 2021, el Golfo San Matías, en la Patagonia argentina, fue escenario de un inusual varamiento de delfines. Una manada de aproximadamente 350 delfines se acercó rápidamente a la costa, pero horas más tarde, solo 52 de ellos fueron encontrados muertos en diversas playas de la Bahía de San Antonio. Este fenómeno se repitió en 2023, cuando alrededor de 570 delfines ingresaron a la bahía, comenzando a vararse uno tras otro durante el día, ante los ojos de numerosos testigos, sin que se registrara mortalidad entre ellos. Estos eventos permitieron a los científicos del Centro de Investigación Aplicada y Transferencia Tecnológica en Recursos Marinos Almirante Storni arrojar luz sobre lo ocurrido dos años antes.
Comportamiento de los delfines
Según la bióloga marina Magdalena Arias, el comportamiento observado no era habitual en los delfines. «Entrar en una bahía tan restringida es probablemente una respuesta de estrés ante la persecución de un depredador», indicó la investigadora principal del estudio que documentó estos casos. Las orcas suelen actuar como depredadores de los delfines, rodeándolos en círculos hasta agotar a la manada, lo que les brinda la oportunidad de alimentarse.
Estrategia de acorralamiento
La Bahía de San Antonio tiene características geográficas que la hacen única: su boca de entrada es estrecha, con grandes bancos de arena expuestos durante la marea baja. «Es la primera vez que se observa que las orcas utilizan este espacio como zona de acorralamiento», señala Arias, destacando que esto no se había documentado previamente. Las orcas pueden empujar a los delfines hacia áreas donde su movilidad se ve limitada.
La huida hacia la costa
Cuando los delfines perciben la presencia de un depredador, su comportamiento puede cambiar drásticamente. Buscan aguas poco profundas, donde el ruido acústico les proporciona cierta ventaja al camuflarse. Sin embargo, esta estrategia defensiva puede convertirse en una trampa. La combinación de bancos de arena y mareas puede llevarlos a un callejón sin salida. Natacha Aguilar de Soto, experta del Centro Oceanográfico de Canarias, sostiene que, al darse cuenta de la inminente amenaza de las orcas, los delfines pueden buscar refugio en la bahía, creyendo que están a salvo.
El evento de 2021 y su investigación
Durante el varamiento de 2021, los científicos realizaron necropsias para buscar señales de lesiones relacionadas con actividades humanas. «Todos los delfines estaban en buen estado, lo que sugiere que un evento repentino provocó el varamiento», comentó Arias. En 2023, se descubrió que muchos delfines quedaban atrapados en aguas poco profundas a medida que la marea descendía, y su fuerte cohesión social complicaba la fuga. «Algunos intentaban escapar, pero volvían para unirse al grupo», recordó la investigadora. Gracias a la colaboración de voluntarios, todo el grupo pudo ser rescatado y devuelto al mar.
La importancia de la colaboración ciudadana
La participación de la comunidad fue crucial para el éxito del rescate. Guardaparques, pescadores y surfistas proporcionaron información valiosa, que permitió a los investigadores reconstruir la secuencia de eventos desde la llegada de los delfines hasta su salvataje. «Sin la colaboración de la ciudadanía, no habríamos podido documentar el evento de manera tan completa», subrayó Arias.
Implicaciones ecológicas
Los científicos sugieren que estos varamientos podrían estar vinculados a cambios más amplios en el ecosistema. Muchas poblaciones de mamíferos marinos se están recuperando tras siglos de sobreexplotación. «Es esencial considerar que los varamientos masivos son producto de una interacción compleja que incluye la presencia de depredadores, la geografía costera y el comportamiento social de los delfines», concluyó Arias. Los cambios en los ecosistemas reflejan no solo la salud de las especies, sino también su comportamiento.
