Operación Epic Fury de EE. UU. contra Irán
La operación Epic Fury de Estados Unidos contra Irán ha sido catalogada por el expresidente Donald Trump como una “campaña masiva y sostenida”. Este plan estratégico del Pentágono implica el despliegue de la fuerza militar más significativa en Medio Oriente en casi 25 años, con el propósito de atacar la armada, el programa de misiles y las autoridades del país enemigo. Según el secretario de Defensa, Pete Hegseth, esta operación se describe como “la más letal, compleja y precisa en la historia de la aviación”.
Ejecución de los ataques
El pasado sábado, los bombardeos se realizaron a plena luz del día e incluyeron decenas de misiles Tomahawk lanzados desde buques de guerra que habían permanecido en aguas cercanas a Irán. La coalición israelo-estadounidense buscaba neutralizar las defensas aéreas del país. Un alto funcionario de la administración Trump, en condición de anonimato, reveló que la decisión de llevar a cabo la operación se tomó tras recibir indicios de que Irán planeaba atacar primero. “Si hubiéramos esperado ser atacados, las cifras de bajas y daños habrían sido mucho más elevadas”, argumentó.
Objetivos y consecuencias
Los ataques aéreos, que marcaron el comienzo de una serie de ofensivas, impactaron diversos lugares, incluyendo una escuela de niñas en Minab, al sur de Irán, con un saldo de más de 85 muertos, principalmente niños, según la agencia de noticias estatal IRNA. El Comando Central de EE. UU. (CENTCOM) indicó que la operación fue ejecutada por una fuerza conjunta llamada Scorpion Strike, que incluye personal de la Fuerza Espacial, el Ejército y el Cuerpo de Marines. Por primera vez, esta fuerza utilizó drones de bajo costo inspirados en modelos iraníes.
Alcance geográfico de los bombardeos
Los bombardeos abarcaron una amplia geografía, desde el estrecho de Hormuz hasta Urmia, pasando por la capital Teherán, la ciudad sagrada de Qom y Isfahan. Trump, en una breve entrevista telefónica, expresó su deseo de libertad para el pueblo iraní y llamó a la población a levantarse contra su régimen tras los ataques estadounidenses. Aseguró que la “bombardearía pesada y precisa” continuará “sin interrupciones durante la semana o el tiempo que sea necesario para lograr nuestro objetivo de paz en Medio Oriente y en el mundo”.
Perspectivas de la operación y respuesta iraní
El presidente no especificó la duración de la operación Epic Fury ni si se reanudarán las negociaciones diplomáticas con Teherán. La atención se centra también en las posibles pérdidas entre las fuerzas estadounidenses en una operación que podría extenderse más que las anteriores intervenciones en Irán. Las primeras fases del ataque concentraron esfuerzos en “objetivos de alto valor”, incluyendo instalaciones del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica y otros sitios vinculados al programa nuclear de Irán.
Analistas subrayan que el objetivo de Irán es resistir los ataques de EE. UU. y esperar a que actores regionales medien para un alto al fuego, sugiriendo que la falta de un triunfo rápido de Trump podría abrir la puerta a nuevas negociaciones. En este contexto, el presidente ha acelerado el despliegue de diversas aeronaves militares, incluyendo drones, cazas y aviones de transporte, en bases en el Medio Oriente.
Concentración de recursos militares
Entre los activos enviados, se encuentran los portaaviones Abraham Lincoln y Gerald Ford, junto con una flota de destructores y cazas avanzados como los F-35. Trump supervisó los ataques desde su residencia en Mar-a-Lago, donde notificó a líderes del Congreso sobre las operaciones. Tras los primeros ataques, el Pentágono comunicó a los miembros de las Comisiones de Servicios Armados del Senado y la Cámara de Representantes.
La escalada militar en la región ha intensificado las tensiones, y las acciones de EE. UU. han desencadenado respuestas inmediatas de Irán, que busca activar sus capacidades defensivas.
