El ascenso de Javier Milei y la fragmentación del peronismo en Argentina
Hace una década, pocos habrían imaginado que un partido político emergente gobernaría Argentina y que el kirchnerismo perdería su predominancia. Sin embargo, Javier Milei asumió la presidencia en diciembre de 2023, y Cristina Fernández de Kirchner se encuentra bajo arresto domiciliario, dejando al peronismo en una posición débil y sin una oposición sólida al nuevo gobierno de La Libertad Avanza.
Maniobra política en el Senado
Recientemente, Patricia Bullrich, exministra de Seguridad de Milei y actual líder de la bancada libertaria en el Congreso, llevó a cabo una estrategia clave al aprovechar la reciente división del bloque peronista en el Senado. Tres senadores, leales a gobernadores peronistas pero aliados del gobierno actual —Raúl Jalil (Catamarca), Osvaldo Jaldo (Tucumán) y Gustavo Sáenz (Salta)— decidieron separarse del bloque. Bullrich propuso entonces a Carolina Moisés, una senadora de este nuevo grupo, como vicepresidenta de la Cámara, un cargo que, por tradición, debía ser ocupado por un representante del partido mayoritario opositor. Este movimiento marcó un hito histórico, ya que por primera vez desde el regreso de la democracia en 1983, el peronismo no tiene representación en el esquema de autoridades del Senado.
Impacto del reordenamiento en el Senado
La pérdida de representación no es solo simbólica. En un Senado donde el oficialismo carece de mayoría absoluta, controlar las vicepresidencias y las comisiones clave es esencial para establecer la agenda, convocar sesiones y negociar leyes. La falta de presencia del peronismo afecta su capacidad de influencia en la Cámara alta y debilita su poder de veto sobre normativas que requieren mayorías especiales.
En una conferencia de prensa, Bullrich comentó: “El Gobierno está construyendo gobernabilidad. Aquellos senadores que quieran acompañar esta propuesta reformista son los que tienen que ocupar esos cargos”. También aseguró que los tres senadores del nuevo bloque se comprometieron a dar quórum en las sesiones y a respaldar iniciativas de Milei, una táctica común para aprobar leyes extensivas.
Reacciones en el ámbito político
El líder del bloque kirchnerista, José Mayans, criticó duramente la maniobra al calificarla como una “ruptura de acuerdos parlamentarios” y advirtió sobre la alteración de un equilibrio histórico en la representación de las minorías. Esta situación desenfoca el panorama parlamentario, donde el oficialismo, a pesar de su escaso respaldo numérico, está logrando articular los números necesarios para avanzar en su agenda.
Carolina Moisés y su controversia
Carolina Moisés, diputada de Jujuy y nueva vicepresidenta, fue una defensora del kirchnerismo en años pasados. Sin embargo, su pasado incluye un controversido incidente en 2012, donde fue acusada de atropellar a un trabajador en presunto estado de ebriedad, lo que generó cuestionamientos sobre su ética y conexión con figuras del poder.
Moisés se encuentra actualmente distanciada de Cristina Fernández de Kirchner debido a divergencias en la estrategia electoral en su provincia. Kirchner, quien se enfrenta a una condena de seis años de prisión por corrupción, ha visto su capacidad de liderazgo severamente limitada, dejando al peronismo en un estado de desorden frente a la ausencia de líderes fuertes.
El peronismo en crisis
La falta de cohesión en el interbloque peronista lo sitúa en una posición precarizada. Con líderes como Axel Kicillof intentando posicionarse sin romper totalmente con Kirchner, las divisiones internas son cada vez más evidentes. En este contexto, el gobierno de Milei busca capitalizar estas fisuras, permitiendo la aprobación de reformas laboral y penales que han sido históricamente resistidas en Argentina.
Si el gobierno logra avanzar en estas reformas, podría establecer una nueva dinámica parlamentaria, donde, a pesar de no contar con mayorías absolutas, imponga su agenda apoyado en una oposición fragmentada.
