La política se manifiesta de manera omnipresente en nuestras vidas, desde el nacimiento hasta la muerte. Con una dinámica predominantemente centrífuga, se dispersa y projecta en todos los estratos de la vida social y personal. Este fenómeno se acentúa en la actualidad, donde su presencia permea tanto el espacio físico como el cibernético, especialmente a través de redes sociales que buscan influir en nuestra percepción del mundo.
Candidatos que se autodenominan de centro, a menudo en una búsqueda casi narcisista de ser el eje político, enfrentan desafíos significativos para ser escuchados. Se centran en criticar los extremos, ya sean de extrema derecha o extrema izquierda, dependiendo de su perspectiva, pero fallan en reconocer la complejidad de la política actual. Muchos continúan visualizando la política como una cuestión de coordenadas fijas, donde se puede trazar una línea clara entre izquierda y derecha, así como entre el centro y los extremos.
Una Política Dinámica
Sin embargo, la política es mucho más que un mapa estático. Su naturaleza dinámica y a menudo impredecible se asemeja más a la física cuántica que a la geometría cartesiana. Así, la política no puede ser limitada a un gráfico que sitúe la seguridad y la cuestión social en un eje definido. La realidad política es más fluida, como se observa en las campañas electorales actuales, donde temas como la cuestión social y el empleo digno surgen repentinamente como prioridades para candidatos que anteriormente las ignoraban.
La política, en última instancia, refleja las interacciones de nuestra condición humana y su capacidad para influir en la acción, la libertad y la corruptibilidad. Aunque los algoritmos y la inteligencia artificial intentan moldear nuestra libertad, persiste en nosotros la capacidad de pensar críticamente ante las manipulaciones de élites tecnocráticas y oligárquicas, que buscan reemplazar la democracia con una forma de infocracia. Este fenómeno es analizado por el filósofo Byung-Chul Han en su obra Infocracia. La digitalización y la crisis de la democracia.
La Importancia del Pensamiento Crítico
Es esencial que, como ciudadanos, mantengamos la capacidad de reflexionar y deliberar públicamente sobre lo que significa ser de derecha, centro o izquierda, sin dejar que los políticos o la inteligencia artificial nos coloquen en categorías predeterminadas. Nos enfrentamos a un tiempo en el que esas fuerzas intentan definir nuestras elecciones, muchas veces apelando a emociones como el miedo, el odio y la codicia, camufladas en ideologías supremacistas como las que se observan en Estados Unidos con movimientos como MAGA y AMERICA FIRST.
Este fenómeno no es solo una tendencia local; se extiende globalmente, siendo aprovechado por el elite tecnopolítica que cautiva a las masas con promesas simplistas que ofrecen soluciones mágicas a problemas complejos. A menudo, quienes más sufren esta situación terminan justificando su apoyo al decir que «todos los políticos son iguales», mientras eligen nuevamente a esos mismos candidatos.
Demandando Verdades de los Candidatos
Muchos políticos, con excepciones notables que suelen perder en las elecciones, parecen más interesados en perpetuar problemas que en resolverlos. A pesar de su historial, estos candidatos continúan aspirando a posiciones de poder, a menudo alimentados por acuerdos secretos con grupos empresariales y criminales que financian sus campañas.
Es fundamental que antes de las elecciones, los candidatos nos revelen verdades incómodas, como el costo real de sus campañas y quiénes las financian. Solo así podremos votar de manera informada, entendiendo la veracidad detrás de sus promesas y evitando ser víctimas de la demagogia.
Responsabilidad Ciudadana Activa
Los ciudadanos deben considerarse el verdadero centro del poder político, no solo electores al margen de las disputas partidistas. Esto implica consultar fuentes como la Registraduría y diversas organizaciones que monitorean campañas como la MOE y Indepaz. A través de esta consulta, podemos formarnos un juicio responsable sobre los candidatos, profundizando más allá de las narrativas simplificadas que promueven en medios de comunicación y publicidades.
Al ejercer nuestro derecho al voto de manera consciente e informada, podemos demostrar que no son los políticos quienes definen el centro de la política, sino los ciudadanos, quienes a partir de una elección responsable, determinarán el futuro político del país, sin dejarnos engañar por las divisiones artificiales entre derecha, centro e izquierda.
