La historia de una obra de arte: entre la justicia y el patrimonio
La narración que rodea a una talla policromada del siglo XVII, atribuida al artista granadino José de Mora, está llena de giros inesperados. Esta pieza ha sido conocida bajo diferentes nombres, dependiendo de su ubicación y contexto. Durante muchos años, residió en el convento de Nuestra Señora de los Ángeles en Granada, recibiendo el nombre de Santa Rosa de Viterbo. Sin embargo, en 2019, su denominación cambió a Santa Margarita de Cortona, justo cuando la obra fue trasladada a Nueva York. Todo esto es parte de una historia que comenzó en 2018, con el cierre del convento y la subsiguiente desaparición de varias piezas de su patrimonio.
En un desenlace reciente, un anticuario fue condenado a cuatro años de cárcel por apropiación indebida de la talla de José de Mora. No obstante, en 2026, esta condena fue revocada por el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía, considerando “dudosas” las afirmaciones de las monjas que justificaron la salida de la obra del convento.
Decisiones controvertidas en el convento
A principios de 2018, sor Josefa llegó al convento de Granada con un mandato claro procedente del Vaticano: organizar el traslado de los bienes y reubicar a las dos monjas clarisas que quedaban. Sin embargo, el relato del tribunal sugiere que sor Josefa actuó de manera autónoma, sin consultar a la autoridad adecuada.
El cierre de conventos suele atraer el interés de los anticuarios. En abril de 2018, Santos Boy Jiménez Cortés, un anticuario de Zaragoza, visitó el convento en dos ocasiones y adquirió varios objetos, incluyendo la talla de José de Mora, por la que pagó 21,600 euros. Posteriormente, revendería la obra a la Galería de Arte Nicolás Cortés por 90,000 euros, lo que elevó su valoración a 350,000 euros después de que se corroborara su autenticidad.
La ley y la controversia del patrimonio
Es relevante mencionar que la ley de patrimonio español prohíbe la venta de bienes catalogados, como es el caso de la talla de José de Mora. A pesar de esto, el Instituto Andaluz de Patrimonio Histórico (IAPH) tenía registros confusos sobre la obra, en los cuales se refería a ella como Santa Rosa de Viterbo, con fotografías que no coincidían correctamente.
Investigaciones y versiones contradictorias
El descubrimiento de un banco del coro en un anticuario madrileño dio inicio a una investigación que incomodó a las monjas, llevándolas a pedir la devolución de los objetos vendidos a Santos Boy. Sin embargo, la talla de José de Mora ya había sido trasladada a Nueva York, lo que complicó su recuperación.
La historia dio un giro dramático cuando las monjas ofrecieron diferentes versiones sobre la situación de la talla, alegando que se la habían dejado al anticuario para su restauración. Sin embargo, la declaración de un especialista contradijo esta versión, afirmando que la obra no requería restauración y que Santos Boy no estaba capacitado para llevar a cabo tal labor.
Decisión judicial y el futuro de la talla
La apelación en el caso resultó en la revocación de la condena a Santos Boy, pues el tribunal encontró que la versión del anticuario era “mucho más verosímil” que la de las monjas. Además, las religiosas no lograron demostrar que habían entregado la obra con la intención de restaurarla. Se cuestionó cómo entregaron una obra valiosa a un anticuario del que no tenían referencias y se destacó la precariedad económica de la comunidad religiosa.
Otro capítulo surgió con la aparición de una talla falsa, la cual las monjas mostraron a los investigadores, sosteniendo que la obra original había sido reemplazada. Sin embargo, los jueces desmintieron estas afirmaciones, recordando que el anticuario había pagado por la talla en cuestión y que su versión contaba con más credibilidad.
La sentencia dictada es recurrible en casación, pero el abogado de Santos Boy considera que es poco probable que se presente un nuevo recurso. Por otro lado, la talla de Santa Margarita de Cortona regresó a Granada y se encuentra resguardada en el Museo de Bellas Artes, a la espera de una decisión sobre su futuro.
Finalmente, el convento que albergaba la talla, fundado en 1538, fue vendido en 2023 a una orden budista, la Nueva Tradición Kadampa, que espera tener sus instalaciones listas para inaugurar en 2026.
