El teatro de la política en Colombia: la tragedia de Kevin y la falta de responsabilidad
El reciente fallecimiento de Kevin, un niño hemofílico en Colombia, sirve como un crudo recordatorio de la crisis que enfrenta no solo el país, sino también el mundo entero en términos de atención médica y político. Este caso revela la negligencia de quienes tienen la responsabilidad de velar por la salud de los ciudadanos, específicamente el ministro de Salud, cuya falta de responsabilidad ha suscitado un amplio debate.
El papel del ministro de Salud y la desinformación pública
El ministro de Salud, un médico con especialización en pediatría y enfermedades cardiovasculares, se ha convertido en un protagonista de un teatro político donde las realidades son manipuladas para proteger sus propios intereses. Cuando Kevin falleció por un sangrado grave debido a la falta de medicamentos esenciales, el ministro optó por culpar a la madre del niño por un accidente, desviando así la atención de su propia responsabilidad frente a la crisis del suministro de medicamentos.
La falta de asunción de responsabilidades
Este tipo de respuesta de los políticos indica una preocupante desconexión con la realidad y un desprecio por la ley. La incapacidad para reconocer errores y asumir responsabilidades contribuye a la creación de narrativas ficticias que en muchas ocasiones pueden resultar mortales. En este contexto, el ministro Jaramillo y su irresponsabilidad en el caso de hemofilia se asemejan a otros ejemplos de ineptitud a nivel global.
El teatro político y sus paralelismos internacionales
La manipulación del discurso público es un fenómeno que no solo se ve en Colombia, sino que resuena en otras partes del mundo. Por ejemplo, se puede observar similitudes entre el teatro que presenta el secretario de Salud de EE. UU., Robert Kennedy, con su posicionamiento antivacunas, y otros líderes que utilizan narrativas engañosas para justificar decisiones políticas controversiales.
Redes sociales: el gran anfiteatro contemporáneo
Las redes sociales han emergido como el escenario primordial de este drama político, donde la verdad puede ser distorsionada y manufacturada con facilidad. Este medio se ha convertido en un espacio donde mentiras cuidadosamente orquestadas se convierten en «verdades» populares, alimentadas por grupos que repiten incansablemente el libreto político. En este sentido, la transformación ideológica de figuras públicas, como Armando Benedetti y Abelardo de la Espriella, es un testimonio de este fenómeno.
Conclusión
La tragedia de Kevin resalta la necesidad urgente de un cambio en la forma en que los políticos responden a su responsabilidad y cómo se comunican con el público. En un mundo donde la desinformación abunda, es vital que los ciudadanos exijan transparencia y responsabilidad de sus líderes.
