La reciente decisión de la minera canadiense Sherritt International de reducir sus operaciones en Moa, Cuba, marca un nuevo golpe para la economía de la isla, que ha estado en un deterioro acelerado desde la administración de Donald Trump, que limitó el acceso a combustibles e insumos internacionales. La empresa anunció el martes que planea poner en «standby» su planta de procesamiento debido a restricciones en el suministro de carburantes.
En un comunicado, Sherritt detalló que recibió la notificación de que las entregas de combustible a Moa no se llevarán a cabo, y no se cuenta con un calendario para la reanudación de esos suministros. La compañía está trabajando activamente con las contrapartes pertinentes para evaluar opciones de abastecimiento. Además, se estima que el inventario de materia prima disponible para alimentar su refinería en Alberta, Canadá, se agotará aproximadamente a mediados de abril.
Este anuncio se suma a las decisiones de otras transnacionales, como Air Canadá, que han decidido reducir su exposición al complejo clima geopolítico de Cuba. La situación en la isla está empeorando rápidamente, afectando incluso a empresas con una sólida base financiera, las cuales tienen dificultades para generar energía.
Según un análisis del Real Instituto Elcano de España, las empresas extranjeras también se encuentran evaluando sus inversiones en Cuba, citando dos motivos principales: una posible intervención militar estadounidense y las complicaciones derivadas de la crisis económica del país, que incluye un aumento de los apagones y escasez de combustibles.
La economía cubana ha evidenciado su alta dependencia de suministros externos tras la interrupción de envíos de crudo principalmente de Venezuela, México y Rusia. Esta situación se ha visto acentuada por la intervención estadounidense en Venezuela, que ha provocado inestabilidad en la región. Trump afirmó recientemente que no considera necesaria una operación militar en Cuba, aunque su secretario de Estado, Marco Rubio, avanza en negociaciones ante lo que calificó de «amenaza humanitaria» en la isla.
Las cifras relacionadas con la economía cubana son limitadas y opacas, aunque históricamente, las principales exportaciones del país han sido tabaco y minerales como el níquel y el cobalto, considerados materiales críticos. Según el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS), Cuba es el décimo productor mundial de níquel y se coloca en el séptimo puesto de producción de cobalto a nivel global.
Sin embargo, la producción ha estado en declive debido a la desinversión en sectores claves. Esta situación ha contribuido a cortes de electricidad, problemas de transporte, escasez de productos básicos y un empobrecimiento generalizado de la población. En sus estados financieros de 2025, Sherritt reportó que la producción de la empresa conjunta en Moa alcanzó las 12.650 toneladas de níquel y cobalto, una disminución en comparación con las 15.847 toneladas del año anterior, atribuida a las “persistentes dificultades económicas y operativas en Cuba.”
