El FC Barcelona cayó ante el Girona por 2-1 en Montilivi, lo que le costó el liderato de la Liga, ahora en manos del Real Madrid. Esta derrota se suma a la humillante eliminación en la Copa del Rey al ser aplastados 4-0 por el Atlético de Madrid. El equipo azulgrana, considerado uno de los más ofensivos, se mostró ineficaz en ataque, a pesar de utilizar hasta cinco delanteros durante el encuentro.
Un Girona ambicioso
El Girona, dirigido por Michel, mostró un fútbol vibrante y ambicioso, lo que complicó enormemente la tarea del Barcelona. El central Pau Cubarsí abrió el marcador a favor de los visitantes, pero la defensa del Barça continuó siendo un punto débil. A pesar de que el gol de Cubarsí parecía ofrecer un respiro, las concesiones defensivas y la falta de concentración permitieron que el Girona igualara rápidamente el marcador a través de Thomas Lemar.
Error tras error en defensa
El Barcelona, que había recibido duras críticas tras su último partido en la Copa, sufrió una nueva pérdida de confianza. Su medio campo, debilitado por las ausencias de jugadores clave como Pedri, se convirtió en un área ineficaz, con un juego que carecía de control y contundencia. La individualidad de sus jugadores no pudo compensar la falta de cohesión colectiva, mientras que el Girona capitalizaba cada error con su intenso juego de posición.
Desaciertos y decisiones arbitrales
El árbitro César Soto Grado fue objeto de críticas por decisiones controvertidas, incluida la concesión del segundo gol del Girona, que llegó tras una acción polémica con un posible pisotón sobre Jules Koundé. La frustración de los barcelonistas aumentó después de la expulsión de Joel Roca en los minutos finales, dejando al equipo en una posición aún más vulnerable.
Un final desalentador
La segunda parte comenzó de forma prometedora para el Barcelona, que parecía encontrar el camino hacia la victoria con el gol inicial de Cubarsí. Sin embargo, la reacción rápida del Girona evidenció la fragilidad del plantel azulgrana. La incapacidad del equipo para proteger ventajas y cerrar partidos ha sido un sello distintivo en esta temporada, lo que se ha traducido en un descenso en la clasificación de la Liga y una muy seria crisis de confianza en el vestuario.
El rumbo del Barcelona parece incierto tras estas dos derrotas consecutivas, dejando al equipo a dos puntos del líder y generando un ambiente tenso a medida que se complican sus aspiraciones tanto en la Liga como en las copas nacionales.
