La madrugada del 20 de febrero de 2019, un Nissan Sentra negro se detuvo frente al hogar de Samir Flores en Amilcingo, un pequeño pueblo en el estado de Morelos. Azael Martínez, Salvador Aparicio y Javier Rosendo Pareja descendieron del vehículo y, tras llamar a Samir, lo arrastraron hacia la oscuridad. En ese momento, se escucharon cuatro disparos, dos de los cuales impactaron en su cabeza. Los atacantes se dieron a la fuga a gran velocidad por los caminos de tierra.
El Procedimiento Judicial
Seis años y 361 días después de su asesinato, se inició el juicio contra Javier Rosendo Pareja, presunto autor material, mientras tres testigos clave se encuentran muertos o desaparecidos. A pesar de las evidencias que sugieren que el crimen fue un encargo debido a la oposición de Samir Flores al Proyecto Integral Morelos —que incluye dos centrales termoeléctricas, un gasoducto y un acueducto en los estados de Tlaxcala, Puebla y Morelos—, las autoridades no han seguido esta línea de investigación. Los conflictos de Samir con autoridades locales y estatales han sido parte de un contexto en el que las promesas de campaña del entonces presidente Andrés Manuel López Obrador chocaron con su apoyo al mencionado proyecto al asumir el cargo.
Un Asesinato y su Investigación Deficiente
Samantha Cesar, una activista y vecina de Samir, escuchó los disparos mientras amamantaba a su recién nacido. Corrió hacia la casa de Samir, donde su mujer, Liliana Velásquez, lloraba ante la agonía de su marido. La llegada de la policía estatal fue igualmente poco efectiva; las búsquedas del Nissan Sentra fueron, según la carpeta de investigación, decepcionantes. A pesar de la proximidad del crimen, las autoridades no pudieron localizar el vehículo rápidamente, y las pruebas se fueron perdiendo con el tiempo, afectando la cadena de custodia.
A principios de 2021, la investigación se cerró con órdenes de captura contra los tres sospechosos. Azael Martínez había sido asesinado previamente, mientras que Salvador Aparicio había desaparecido. Finalmente, Javier Rosendo Pareja fue detenido, aunque estaba encarcelado desde antes por otros cargos.
La Patrona y la Involucración de Grupos Criminales
Según la investigación, el homicidio de Samir fue decidido por Humberto Sandoval, un rival político, en complicidad con una figura conocida como La Patrona, vinculada a grupos criminales de la región. La Patrona fue quien ordenó que se ejecutara el asesinato, aprovechando la animadversión hacia Samir por su activismo contra el Proyecto Integral Morelos. Sin embargo, el testigo que dio esta información fue asesinado posteriormente, lo que ha dejado la investigación en la penumbra.
El exgobernador Cuauhtémoc Blanco insinuó que el fiscal de Morelos, Uriel Carmona, tenía conocimiento sobre los responsables del asesinato, pero temía revelarlo. Las revelaciones de supuestos vínculos de Carmona con la criminalidad han aumentado la preocupación por la calidad de la investigación.
Impunidad y el Contexto de la Violencia
Desde la muerte de Samir Flores, más de 210 defensores del medio ambiente han sido asesinados o desaparecidos en México. Estados como Oaxaca, Guerrero y Chiapas concentran la mayor parte de estos crímenes, muchos de los cuales permanecen impunes. La falta de progreso en los casos, incluso aquella que gana visibilidad mediática, plantea serias dudas sobre la eficacia de las autoridades para proteger a quienes defienden el medio ambiente.
El asesinato de Samir Flores se ha convertido en un ejemplo paradigmático de la violencia contra activistas en el país. A pesar de que procesos judiciales han comenzado, muchos se cuestionan si la verdadera justicia será alcanzada, dado que las investigaciones y detenciones parecen estar más orientadas a cerrar casos que a descubrir la verdad completa.
Liliana Velásquez continúa viviendo en su antigua casa, sintiéndose atrapada entre la falta de respuestas y la inseguridad. Samantha Cesar ha tenido que abandonar su comunidad por temor, mientras que David Peña, abogado de la familia, enfrenta el juicio con la misma pregunta: ¿Quién mató a Samir Flores? La incertidumbre persiste, y con ella, la sombra de la impunidad.
