El 26 de julio de 1989, Fidel Castro realizó una de sus profecías más recordadas ante miles de cubanos en La Habana. «Si nos despertáramos un día con la noticia de que la URSS se desintegró, aun en esas circunstancias, Cuba y la Revolución cubana seguirían luchando y resistiendo», afirmó el líder. Dos años y un mes después, esa profecía se hizo realidad con la desintegración de la Unión Soviética. La isla perdió a su principal aliado y proveedor de combustible, lo que la llevó a enfrentar la peor crisis económica de su historia, acentuada por el embargo estadounidense. Este difícil periodo, conocido como el «Periodo Especial en tiempos de paz», culminó cuando la Revolución encontró un nuevo apoyo en el petróleo de Venezuela, a través del régimen chavista.
La reciente incursión militar estadounidense en Caracas el 3 de enero y la presión energética impuesta por Donald Trump han provocado un sentimiento de déjà vu en muchos cubanos. Actualmente, Cuba ya no cuenta con el petróleo venezolano, y México tampoco puede ofrecer ayuda por miedo a represalias de Washington. En este contexto, en La Habana se ha comenzado a hablar de un posible desabastecimiento total de combustible, un término evocador de los difíciles años noventa.
Comparación de crisis
En Cuba, es común oír que el Periodo Especial nunca ha terminado. Sin embargo, Elías Amor, economista cubano radicado en España, señala que la crisis actual y la de entonces son «cualitativa y cuantitativamente distintas». Destaca que antes de 1990, la economía cubana dependía completamente del bloque socialista, y aunque había escasez, el Estado lograba mantener un cierto bienestar general. Con la pérdida abrupta del 98% de su petróleo y el 72% de su comercio, el PIB se contrajo un 35%, lo que dejó a los cubanos en una situación de shock.
En contraste, Amor indica que el colapso actual se desarrolla en un contexto donde la economía ya estaba debilitada. Aunque la falta de petróleo es notable, la caída se percibe como menos severa. Tras un breve respiro proporcionado por Hugo Chávez y los intentos de normalizar relaciones con Estados Unidos entre 2015 y 2017, la economía cubana volvió a deteriorarse, especialmente a raíz de la pandemia de COVID-19. El régimen priorizó el turismo, destina casi el 40% de sus inversiones a este sector, pero el número de turistas ha seguido disminuyendo, dejando a muchos hoteles vacíos. Se estima que entre 2019 y 2024, el PIB decrecerá un 11%, con una caída adicional del 5% a finales de 2025 según el Centro de Estudios de la Economía Cubana (CEEC).
Adicionalmente, la implementación de la Tarea Ordenamiento en 2021 ha generado inflación y problemas económicos que no existían en el Periodo Especial. Este programa fue un intento fallido del régimen para abordar la crisis, seguido de otras políticas como el Reordenamiento Económico y la Economía de Guerra. Según el demógrafo Juan Carlos Albizu-Campos, la situación actual no es una continuación del Periodo Especial, pero sí hereda problemas no resueltos de aquella época, contribuyendo a lo que él denomina «policrisis».
Percepciones en la población
Recientemente, el Gobierno de Miguel Díaz-Canel anunció medidas para reducir el consumo de combustibles, congelando en parte la actividad económica. Aunque el mensaje intentó mantener la retórica optimista del castrismo, la respuesta de la población ha sido escéptica. El economista Pedro Monreal cuestionó impetuosamente: “¿Cuál será la magia?”. Esta inquietud refleja un cambio en la percepción de muchos cubanos, quienes ya no creen en la promesa de un futuro mejor como antes.
Ana Elvis, maestra jubilada, recuerda que en los noventa la esperanza en la Revolución era más fuerte. «Éramos fidelistas, pero ahora la gente ya no cree, porque Fidel nos aisló del mundo». Por otro lado, Pedro Albert, ex preso político, destaca que la llegada de internet ha cambiado las dinámicas sociales y la percepción de la crisis en comparación con los años noventa.
Los economistas coinciden en que, aunque existen nuevas oportunidades económicas en el contexto actual, las condiciones de vida de la mayoría de cubanos han empeorado. Luis, un economista estatal que no desea revelar su nombre, explica que, a diferencia de los noventa, hoy el sector estatal ha perdido su capacidad productiva. La oferta es dominada por el sector privado, cuyos precios se han disparado debido a la devaluación de la moneda nacional, ahora situada en 560 pesos por euro.
Durante el Periodo Especial, se implementaron medidas como la legalización del dólar y la apertura al trabajo por cuenta propia, que lograron ciertos avances económicos. A pesar de que los datos macroeconómicos empezaban a mostrar signos de recuperación para 1994, hoy la tendencia es preocupante. Luis señala que la incertidumbre actual es mayor, y no se vislumbra una solución viable para la economía cubana a corto plazo.
Para Elías Amor, el presente es un momento crítico que podría abrir la puerta a un cambio necesario en el modelo económico cubano, que ha demostrado ser ineficaz en satisfacer las necesidades del país.
