La reciente confrontación dentro del movimiento lópezobradorista ha llevado a una división abierta que parece confirmar las advertencias anticipadas. Este conflicto evidencia una lucha interna por el control y la legitimidad de un legado que se suponía debía permanecer unificado. Ahora, el movimiento enfrenta disputas características de sectas religiosas, donde cada facción aspira a ser el legítimo heredero del liderazgo.
La Nueva Lucha por las Candidaturas
El enfrentamiento por las candidaturas no solo era previsible; ahora también se ha sumado un conflicto entre dos corrientes: puristas y reformistas. Este cambio ha sido avivado por el reciente libro Ni venganza ni perdón, de Julio Scherer Ibarra, que ha generado un intenso debate político entre los integrantes del movimiento. El texto, que apenas comienza a circular, plantea revelaciones controvertidas sobre figuras influyentes durante el mandato de López Obrador, como Ramírez Cuevas, Bartlett, Gertz Manero y Adán Augusto López. Las implicaciones de estas revelaciones son profundas, afectando especialmente a Claudia Sheinbaum, quien enfrenta las consecuencias de decisiones tomadas por estos personajes.
La Relevancia de Scherer Ibarra
Scherer Ibarra no es un extraño dentro de la esfera política; ha estado junto a López Obrador en diversos momentos, tanto en los buenos como en los difíciles. Su nuevo libro examina aspectos oscuros y fallas que estaban ocultos en el pasado, desafiando la imagen idealizada del movimiento. A pesar de que el autor mezcla aprecio por su exjefe con una crítica necesaria, es evidente que el liderazgo de López Obrador ha dejado un legado vacío que ahora provoca disputas entre sus seguidores.
Descontento en la SEP y Otros Conflictos
Otro evento que ha intensificado la tensión interna fue el despido de Marx Arriaga de la Secretaría de Educación Pública (SEP). Arriaga, una figura controversial, hizo llamados a establecer “un poder popular” que desmantelara la corrupción de la institución, lo cual ha desatado aún más el descontento en el movimiento. En Campeche, la gobernadora Layda Sansores enfrentó a Ricardo Monreal, intensificando aún más las fricciones entre los aliados políticos.
Un Patrón de Violencia Interna
Es notable cómo los mismos miembros del movimiento de Morena han contribuido a fortalecer a la oposición. La historia muestra que las guerras civiles suelen ser las más cruentas, y los conflictos familiares, los más despiadados. En este contexto, las disputas internas son una lucha a muerte.
Así, el grito de guerra que se repite, “ni venganza, ni perdón”, parece reflejar una lucha alimentada por el odio y la división.
