El legado del padre Camilo Torres y su búsqueda de descanso eterno
La expectativa por el descanso en paz del padre Camilo Torres, cuyo cadáver ha estado desaparecido durante seis décadas desde su muerte en combate, continúa en suspenso. La ceremonia de inhumación, programada para este domingo en la capilla Cristo Maestro de la Universidad Nacional de Colombia en Bogotá, coincidirá con el 60° aniversario de su fallecimiento como guerrillero del ELN. Sin embargo, la ceremonia podría perder gran parte de su simbolismo si no se presentan los restos del religioso, ya que un documento clave del Instituto de Medicina Legal está ausente y la convocatoria masiva de la universidad ha causado controversia.
Un proceso complejo de identificación
La entrega del cuerpo del padre Camilo Torres, figura icónica de la revolución en Colombia, ha presentado desafíos comparables a los que rodearon su desaparición. Desde hace más de un mes, diferentes entidades del Estado trabajan para dar sepultura a los restos hallados en el panteón militar del Cementerio Municipal de Bucaramanga. Este proceso fue revelado tras una serie de análisis forenses y diplomáticos. La identificación de los huesos, que fueron encontrados misteriosamente en un estado degradado por formol, ha sido confirmada por laboratorios forenses en Colombia y Estados Unidos.
La identificación de los restos de Torres, efectuado a través de pruebas de ADN y técnicas antropométricas, es crucial dado que la muestra genética se encuentra contaminada. La entidad de Medicina Legal menciona que la tecnología existente en sus laboratorios no ha permitido un análisis satisfactorio. A pesar de que otros laboratorios ya han confirmado los resultados, la aprobación final de Medicina Legal es importante, especialmente por la relevancia de este caso en la historia del conflicto armado colombiano.
Las circunstancias de la identificación
La Unidad de Búsqueda de Personas dadas por Desaparecidas (UBPD) ha confirmado la pertenencia de los restos a Camilo Torres Restrepo, en parte gracias a cotejar el ADN con el de sus padres, fallecidos en 1973 y 1960. Adicionalmente, se llevaron a cabo análisis antropométricos que establecieron un perfil biológico completo, contrastando factores como la edad, estatura y lesiones presentes en los huesos. Este enfoque multidisciplinario es crucial, dado que asegura que la identificación no dependa únicamente de la genética.
Con los resultados de la identificación, la UBPD notificó a su equipo de búsqueda, aunque el proceso se mantuvo confidencial hasta enero de 2023. El anuncio del hallazgo por parte del Ejército de Liberación Nacional (ELN) rompió la reserva y generó reacciones diversas, ya que para el grupo guerrillero, Torres es considerado un mártir.
Controversia sobre el destino de los restos
A diferencia de la postura del ELN, la familia del sacerdote, junto con su buscador, el sacerdote jesuita Javier Giraldo, ha dejado claro que no quieren que los restos sean utilizados como símbolo por la guerrilla. Ellos abogan por un entierro acorde a la trayectoria académica y personal de Torres, preferiblemente en la Universidad Nacional de Colombia, donde desarrolló gran parte de su labor antes de unirse a la lucha armada.
La ceremonia prevista para este domingo no solo representa un homenaje al legado de Camilo Torres, sino que también pondrá de manifiesto su conexión con la universidad. Este acto se caracteriza por su significado simbólico, dado que Torres fue el primer capellán del templo católico en la institución, donde se erigió una placa en su memoria desde 1972.
Desafíos logísticos y políticos
El envío masivo de correos por parte de la Universidad Nacional, invitando a la celebración de la eucaristía, desató un debate sobre la naturaleza del acto. Algunos profesores y políticos criticaron esta decisión, generando una recolección de firmas en contra de la acogida de los restos. La polarización del tema refleja no solo la figura de Torres, sino el contexto político en el que se encuentra Colombia, donde aún persisten profundas divisiones sobre su pasado reciente.
A pesar de que el sitio de descanso está preparado, los restos de Camilo Torres Restrepo todavía enfrentan un limbo simbólico. Su historia sigue atrapada en batallas narrativas y tensiones institucionales, dejando en el aire el momento en que finalmente se logrará su descanso eterno.
