La reciente derrota del FC Barcelona en el Metropolitano ha dejado huella en la estructura del club catalán, revelando tensiones y preocupaciones en su entorno deportivo. Con el inicio de la semifinal de la Copa del Rey, el equipo llegó a Madrid sin sus pilares Pedri y Raphinha, lo que llevó a un diálogo entre dos miembros del área deportiva. “Con las bajas que tenemos y cómo está el campo, firmo el empate”, fue uno de los comentarios que circuló antes de que comenzara el encuentro.
El encuentro mostró las falencias del equipo. A pesar de las indicaciones del cuerpo técnico de Hansi Flick, los jugadores como Dani Olmo y Ferran Torres mostraron una actitud apática, dejando al Barcelona en desventaja ante un rival que destacó por su intensidad. “En la primera parte nos han superado en todo: intensidad, ganas, actitud”, lamentó Eric García en zona mixta. Hansi Flick coincidió, enfatizando que su equipo no mostró cohesión y aprendió una lección dura en el primer tiempo.
En el autocar, después del partido, otro jugador del Barcelona reflexionó sobre la situación: “En cada balón cruzado nos generaban superioridad por fuera”. Esta conclusión refleja una falta de ajuste en la estrategia del equipo durante el partido, una crítica que se ha intensificado entre los miembros del vestuario. Desde el área deportiva, se advirtió que “no se puede ir a la guerra siempre”, sugiriendo que el Barcelona necesita abordar cada juego con una estrategia adaptativa, reconociendo sus limitaciones.
Hasta la fecha, bajo la dirección de Hansi Flick, el equipo ha encajado un total de 116 goles en 97 partidos, lo que representa un promedio de 1,2 goles por encuentro. Para ponerlo en perspectiva, el Barcelona de Pep Guardiola recibía 0,73 goles por partido, mientras que el de Luis Enrique, 0,81. Esto revela un alarmante aumento en la vulnerabilidad defensiva del equipo comparado con épocas anteriores.
Los problemas también se evidencian en las transiciones del juego, donde los azulgranas se encontraban en desventaja numérica. A pesar de los esfuerzos de Flick por mejorar la presión y la salida de balón, los efectos fueron mínimos ante la estrategia del Atlético de Madrid, liderada por Diego Simeone. El técnico argentino ha sabido trabajar la fortaleza de su equipo, aprovechando las debilidades del rival.
Las mejoras en la planificación táctica son una necesidad imperiosa. Ideas como utilizar a Balde como extremo o la inclusión de Cancelo en la alineación han sido discutidas en los despachos de Sant Joan Despí para sorprender al adversario. Sin embargo, Flick ha optado por seguir su línea de ataque agresivo, sin replantear la defensa, lo que genera preocupación entre los directivos.
A pesar de que esta estrategia puede resultar efectiva en ciertos momentos, el equipo ha demostrado que falla al enfrentar adversarios de alta calidad. La temporada actual ha visto al Barcelona reponerse de goles encajados contra equipos como el Slavia de Praga, pero la situación con el Inter fue crítica, con la eliminación en semifinales siendo el punto más bajo.
La reciente derrota ante el Atlético ha dejado claro que el equipo no pudo despuntarse, como lo esperaban. Flick declaró: “Ese partido contra el Inter fue nuestro peor partido. Ahora tenemos una opción de remontar. No será fácil, pero lo intentaremos”. Sin embargo, los números son preocupantes: frente al Inter, el Barcelona realizó 22 remates (10 a puerta) y, frente al Atlético, solo 13 (cuatro a puerta) por los 11 (seis) de los rojiblancos. Un dato preocupante que muestra la falta de creatividad: Lamine Yamal regresó a Barcelona sin haber realizado un solo remate.
El Metropolitano se convirtió en un escenario donde el Barcelona no pudo encontrar su voz, dejando dudas tanto en el área deportiva como en el vestuario. Este desempeño ha generado una necesidad urgente de revisar estrategias antes de enfrentar los próximos desafíos de la temporada.
