Desistimiento de AES Andes del megaproyecto INNA
Los cielos del desierto de Atacama, conocidos por ser los más limpios del planeta, han recibido una señal positiva: AES Andes ha decidido retirarse de su megaproyecto industrial INNA. Este ambicioso proyecto contemplaba la instalación de un sistema de almacenamiento de energía en una extensión de más de 3.000 hectáreas, a 5 y 11 kilómetros de los telescopios de Paranal, que forman parte del Observatorio Espacial Europeo (ESO) en el norte de Chile. La empresa, filial de la estadounidense AES Corporation, notificó formalmente su desistimiento al organismo estatal encargado de autorizar proyectos, cerrando así un proceso que generó tensiones entre el desarrollo energético y la protección de los cielos intactos de esta región.
Impacto de la decisión en la comunidad científica
El primer indicio del desenlace de INNA se presentó el 23 de enero. Sin embargo, el alivio en la comunidad científica no fue inmediato. AES Andes había comunicado su intención de reorientar “su estrategia hacia energías renovables y almacenamiento”, aunque el retiro oficial tardó 17 días en hacerse efectivo en el Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental. La astrónoma María Teresa Ruiz, quien alertó sobre el impacto del proyecto, destacó que “había un temor real de que fuera una jugarreta, fue una batalla dura”. Las actividades industriales previstas para la construcción y operación del proyecto podrían haber afectado severamente el trabajo científico en un área equivalente al tamaño de una pequeña ciudad.
Necesidad de una legislación específica
Ruiz subraya la urgencia de una legislación que proteja los observatorios y los cielos bajo su custodia. “No basta con reaccionar cada vez que aparece una amenaza”, advierte, sugiriendo que debería existir una normativa que limite las actividades en torno a los centros astronómicos, prohibiendo aquellas que impacten negativamente a nivel lumínico o electromagnético. Los primeros diálogos de AES Andes con ESO datan de 2019, relacionados con un proyecto menor llamado Parque Terra Energía Renovable.
El patrimonial valor astronómico de Chile
Desde el Ministerio de Ciencia se optó por no hacer declaraciones oficiales; un portavoz mencionó que el ministro Aldo Valle no brindaría más comentarios, pero se refirió a un mensaje en la red X donde se valoraba la decisión de AES Andes. Por su parte, el presidente de la Academia Chilena de Ciencias, Sergio Lavandero, considera que esta decisión es un triunfo del sentido común al evitar la instalación de una planta en un lugar con cielos prístinos. Lavandero también coincide con Ruiz, enfatizando que esta situación revela debilidades en la institucionalidad ambiental y científica del país. “No puede ser que un sitio de valor astronómico mundial quede expuesto a decisiones que no consideran su importancia”, subraya.
Factores detrás del desistimiento
En el ámbito civil, Pamela Poo, directora de Políticas Públicas e Incidencia de Fundación Ecosur (Chile), atribuye el desistimiento de AES Andes a diversos factores que trascienden el conflicto astronómico. La decreciente viabilidad del hidrógeno verde a nivel global ha dificultado la rentabilidad de proyectos de esta índole. Además, la ubicación del proyecto INNA representaba un problema significativo, ya que la afectación a los observatorios podría haber desencadenado conflictos geopolíticos.
El legado del Observatorio Paranal
Desde su apertura en 1999, el Observatorio Paranal ha sido fundamental en importantes descubrimientos, incluyendo la primera imagen directa de un exoplaneta y la confirmación de la expansión acelerada del universo. La cercanía del Telescopio Extremadamente Grande (ELT) y el CTA-Sur solidificarán aún más la presencia de ESO como un centro astronómico de relevancia mundial, respaldado por 16 países europeos. “Chile tiene un patrimonio único. Si no lo cuidamos ahora, lo perderemos para siempre”, concluye María Teresa Ruiz.
