La reciente decisión de trasladar la sede de la Unión Internacional de Química Pura y Aplicada (IUPAC) de Estados Unidos a Europa marca un hito importante en la ciencia global. Este cambio, que contempla oficinas en Roma y Málaga, posiciona a España como un centro clave en la gobernanza internacional de la química y resalta la creciente importancia de la química española en el ámbito mundial.
Historia de la IUPAC en Carolina del Norte
Durante casi 30 años, la IUPAC tuvo su sede en Carolina del Norte, en el corazón del Research Triangle Park, un núcleo científico destacado en Estados Unidos. Durante este período, la IUPAC jugó un papel crucial en la definición de prioridades científicas y regulatorias a nivel global, colaborando con la UNESCO y el Consejo Mundial de la Ciencia.
Impacto de la IUPAC en la educación y la industria
El legado de la IUPAC es vasto e incluye la creación de la tabla periódica y normas para nombrar compuestos químicos. Esta gran organización científica promueve más de 180 proyectos internacionales en áreas como educación química, sostenibilidad y la aplicación de la inteligencia artificial en la investigación científica. A menudo se la considera como las Naciones Unidas de la Química, dado su papel en la creación de consensos científicos en un mundo fragmentado.
La química en España
La llegada de la IUPAC a España simboliza no solo una oportunidad, sino también un reconocimiento de la robustez de la química en el país. España se sitúa en torno a la décima posición en investigación química a nivel global y cuenta con una de las industrias químicas más sólidas de Europa. Este sector, que genera más de 700,000 puestos de trabajo y representa el 4.7% del PIB, es vital para la economía española, ya que el 98% de las actividades productivas dependen de productos químicos.
Málaga, un nodo tecnológico
La elección de Málaga como sede de la IUPAC no es casual. En los últimos años, la ciudad se ha consolidado como un nodo tecnológico que conecta universidades, industria y administraciones públicas. La llegada de la IUPAC refuerza este ecosistema y proyecta a España internacionalmente, situándola como un puente entre Europa y América Latina en un contexto de creciente colaboración científica.
Proceso de selección y propuestas
El traslado no fue una decisión improvisada. En junio de 2024, la IUPAC invitó a ciudades e instituciones de todo el mundo a presentar propuestas para albergar su sede. Tras un exhaustivo proceso de evaluación, se determinó que Málaga y Roma ofrecían sinergias únicas y un respaldo institucional sólido. La propuesta de Málaga, respaldada por la colaboración de la Universidad y el Ayuntamiento, destacó por su alineación con las necesidades de la IUPAC.
Un regreso simbólico
La llegada de la IUPAC a España también representa un regreso simbólico. A principios del siglo XX, España ocupó un papel prominente en la química internacional, siendo Madrid anfitriona del primer congreso mundial de química en 1934. Enrique Moles, destacado químico español y vicepresidente de la IUPAC, simboliza esta conexión histórica que ahora se reaviva.
Desafíos y responsabilidades futuras
Contar con una sede de la IUPAC en España no solo es un reconocimiento a la solidez de su química, sino también una responsabilidad significativa. Aprovechar esta oportunidad es crucial para el futuro de la ciencia, que enfrenta grandes desafíos como la lucha contra el cambio climático y el desarrollo de nuevos medicamentos. La IUPAC ha elegido España, y a partir de ahora, se empieza a escribir un nuevo capítulo para la química desde Málaga.
