Creación de la Oficina de Respuesta Oficial en Argentina
El Gobierno de Javier Milei ha puesto en marcha este jueves una nueva iniciativa: la Oficina de Respuesta Oficial. Según sus declaraciones en redes sociales, esta oficina tiene como objetivo «desenmascarar mentiras y operaciones de los medios de comunicación». Este anuncio surge en un contexto de tensión entre el Gobierno y el ámbito periodístico, especialmente después de que Human Rights Watch (HRW) denunciara el uso de retórica hostil por parte de Milei y sus funcionarios hacia los periodistas.
Detalles sobre la nueva oficina estatal
La nueva oficina dependerá de la Secretaría de Comunicación de la Casa Rosada y estará dirigida por Juan Pablo Carreira, quien también es el director de Comunicación Digital de la Presidencia. En un posteo en la red social X, el Gobierno explicó que la Oficina de Respuesta Oficial «fue creada para desmentir activamente la mentira, señalar falsedades concretas y evidenciar las operaciones de los medios y la casta política». También se indicó que su función es garantizar que la desinformación no quede sin respuesta y que «la verdad vuelva a ser información».
Reacciones de apoyo y críticas
El lanzamiento de esta oficina ha recibido apoyo del propio Milei y de varios ministros, quienes celebraron la iniciativa. Santiago Caputo, un asesor presidencial, afirmó que la respuesta oficial está diseñada para desmentir a aquellos que no ejercen el periodismo con responsabilidad. Sin embargo, la inauguración de la oficina ha suscitado críticas, donde algunos críticos la comparan con el Ministerio de la Verdad descrito por George Orwell en su novela 1984. Otros han hecho hincapié en su similitud con Rapid Response 47, una cuenta de respuesta rápida de la Casa Blanca en apoyo a Donald Trump. A su vez, el Foro del Periodismo Argentino (Fopea) se pronunció en contra de esta oficina, argumentando que el Gobierno no debe convertirse en un tribunal de la verdad.
Primeras intervenciones de la Oficina
La Oficina de Respuesta Oficial debutó respondiendo a una nota del diario Clarín sobre la transformación de los planes sociales en programas de capacitación, calificada como «burda operación» por la nueva dependencia gubernamental. En su segunda intervención, se cuestionaron las declaraciones de la legisladora de izquierda Vanina Biasi, quien había denunciado sanciones a trabajadores del Hospital de Pediatría Juan Garrahan tras una protesta contra el ajuste presupuestario.
Opiniones y escepticismo sobre la propuesta
Desde el ámbito académico, Diego de Charras, docente e investigador en derecho a la información, expresó que «es auspicioso que un Estado disponga de nuevos canales para el acceso a la información pública». Sin embargo, mostraba escepticismo respecto a que esta oficina realmente ofrezca verdad a la ciudadanía, considerando que el Gobierno había incrementado la opacidad en la comunicación pública mediante un decreto que limita as obligaciones de transparencia. De Charras también apuntó a un proyecto de reforma laboral que busca derogar el estatuto del periodista profesional, y subrayó que la relación entre este Gobierno y los trabajadores de la comunicación se ha caracterizado por el agravio y la persecución judicial contra aquellos que expresan opiniones distintas.
La relación de Milei con los medios de comunicación
Desde su llegada al poder en 2023, Milei ha mantenido una postura hostil hacia la prensa. Se ha referido a los periodistas críticos como «ensobrados» y parte de «la casta», un término que utiliza para descalificar a sus adversarios. Hasta ahora, ha evitado dar conferencias de prensa y ha limitado sus entrevistas a medios considerados afines. Además, ha cerrado la agencia estatal de noticias Télam y suspendido la publicidad oficial en medios, aunque la ha mantenido a través de empresas estatales.
Informes sobre la libertad de expresión en Argentina
Recientemente, el informe anual de Human Rights Watch advirtió sobre la hostilidad en la retórica utilizada por Milei y altos funcionarios del Gobierno en relación a los periodistas. Se destaca que el presidente ha afirmado que los argentinos «no odian lo suficiente a los periodistas» y ha lanzado acusaciones de sobornos sin pruebas. Un diagnóstico aún más crítico proviene del Informe sobre libertad de expresión en Argentina, elaborado por la carrera de Ciencias de la Comunicación de la UBA, en colaboración con sindicatos de prensa, que denuncia la persecución judicial y el hostigamiento a comunicadores impulsados por el Poder Ejecutivo.
