Monasterio Benedictino en Santiago. Este lugar es uno de los ejemplos arquitectónicos más destacados de la ciudad. El Monasterio Benedictino no solo ofrece una vista impresionante, sino que también crea un ambiente propicio para la reflexión y la mística. Sus estructuras evocan una conexión especial con la espiritualidad que difícilmente se encuentra en otras iglesias de Santiago. Situado en Montecassino 960, Las Condes, este monasterio invita a los visitantes a experimentar momentos de introspección y belleza.
Estadio Santa Laura. Aunque no soy aficionado de la Unión Española, tengo recuerdos entrañables de mi infancia al lado de este estadio. Crecí en la Plaza Chacabuco, donde disfrutaba de los partidos junto a mi padre, quien era médico en la zona. El Estadio Santa Laura, en Santa Laura 1291, Independencia, fue testigo de muchos grandes momentos de fútbol, con figuras legendarias que marcaron mi infancia. A pesar de la competencia, estos recuerdos me conectan a mis raíces familiares y al amor por el deporte.
Plaza Las Lilas. Este espacio, ubicado en Eliodoro Yáñez, entre Carlos Silva Vildósola y Juan de Dios Vial Correa, Providencia, ofrece un entorno perfecto para caminar y disfrutar de un buen helado en Filippo. Me encanta visitar la librería Lolita y disfrutar de la tranquila atmósfera de la plaza, especialmente los sábados, cuando hay menos actividad. Es un lugar que invita a disfrutar del aire libre, ideal para un paseo agradable.
Club Hípico. Este lugar fue un punto de encuentro familiar donde mi padre, un apasionado de la hípica, nos llevaba los fines de semana. El Club Hípico, ubicado en Av. Blanco Encalada 2540, Santiago, era un lugar donde no solo se disfrutaba de carreras de caballos, sino también de una gastronomía exquisita. Las historias de apuestas y datos que compartía mi padre eran parte de la experiencia, haciendo de cada visita un evento memorable para nosotros como niños.
Biblioteca Nacional. La Biblioteca Nacional, situada en Av. Alameda Libertador Bernardo O’Higgins 651, Santiago, se convirtió en un refugio para mí desde mis años en el Instituto Nacional. Este espacio albergaba una vasta colección de enciclopedias y libros que alimentaron mi voraz apetito por la lectura. La reciente ampliación de la biblioteca, que conecta Moneda y la Alameda, solo ha fortalecido mi conexión con este lugar central en el corazón de Santiago.
Museo de Bellas Artes. Este museo, ubicado en José Miguel de la Barra 650, Santiago, guarda un significado especial debido a la influencia de mi madre, quien siempre nos llevó a exposiciones desde pequeños. La rica arquitectura del museo y la escultura de Rebeca Matte, visible al ingreso, han dejado una impresión duradera en mí. Aunque he notado un deterioro en el centro de Santiago, el museo sigue siendo un símbolo cultural importante.
Teatro Municipal. Durante mis años de infancia, asistir al Teatro Municipal, en Agustinas 794, Santiago, era una experiencia emocionante, aunque intimidante debido al dress code. A pesar de la incomodidad de los asientos en el anfiteatro, tuve la suerte de presenciar eventos inolvidables, como el ballet contemporáneo y la primera actuación de Astor Piazzolla en Chile, eventos que marcaron un hito en mi vida.
Fuente Alemana. Este emblemático lugar en Av. Alameda Libertador Bernardo O’Higgins 58, Santiago, revive mis recuerdos de la infancia mientras disfrutaba de su famoso lomo-mayo. Crecí en el barrio Bellavista y los sábados eran momentos de alegría familiar, como competencias amistosas para comer sin utensilios, lo que agrega una nostalgia especial a cada visita.
Drugstore. Ubicado en Av. Providencia 2124, Providencia, el Drugstore se destaca por su abundancia de librerías, siendo el lugar con mayor concentración de estas en Chile. Durante años, este espacio fue parte de mi rutina, especialmente porque estaba cerca de la consulta de mi psicoanalista. Ahora aprecio la diversidad de cafés y librerías, y me he volcado a disfrutar de un brunch en La Resistencia.
Estación Central. La Estación Central, en Av. Libertador Bernardo O’Higgins 3170, es un lugar lleno de recuerdos familiares. Mis excursiones en tren hacia el sur, donde mi padre tenía raíces, marcan etapas significativas de mi vida. La experiencia del viaje en tren sigue siendo un símbolo de conexión y pertenencia a la cultura chilena.
