Cristina Kirchner, expresidenta de Argentina, compareció recientemente ante el Tribunal Oral Federal nº7 en el juicio por los Cuadernos de la corrupción, donde se encuentra como principal imputada. A través de su abogado, Carlos Beraldi, solicitó la nulidad del juicio y realizó serias acusaciones contra el sistema judicial, centrándose en las declaraciones de los testigos colaboradores, que constituyen uno de los pilares del caso. Según la acusación de la Fiscalía, Kirchner habría liderado una asociación ilícita destinada a recolectar sobornos, involucrando a altos funcionarios de su administración entre 2007 y 2015, así como a más de 60 empresarios.
En la audiencia virtual, que marcó la reanudación del juicio tras el receso estival, Beraldi expresó: “Hablemos de la estafa de los arrepentidos. Este proceso se sostiene sobre un artificio, convirtiéndose la justicia en un elemento de presión y chantaje». El abogado aseguró que las 31 confesiones de los colaboradores no fueron realizadas de forma espontánea, sino que resultaron de una estrategia coercitiva de la Fiscalía que infringió las garantías del debido proceso.
Beraldi criticó las acciones del fiscal Carlos Stornelli, acusándolo de presionar a los testigos para manipular sus declaraciones. «Es tan terrible lo que estoy diciendo que me avergüenza el nivel alcanzado», afirmó. Finalmente, solicitó la nulidad del proceso para evitar futuros abusos judiciales.
La exmandataria ha afirmado en repetidas ocasiones ser víctima de una persecución judicial. Alega que ya fue absuelta en el caso relacionado con la asociación ilícita en la causa Vialidad y sostiene que no debería ser juzgada de nuevo por el mismo delito.
La causa Vialidad fue la primera en llevar a Kirchner al banquillo de los acusados. A pesar de haber sido absuelta del delito de asociación ilícita, se le encontró culpable de causar un perjuicio al Estado argentino por la concesión irregular de obras a un empresario amigo, Lázaro Báez, en Santa Cruz. Actualmente, cumple una condena de seis años de prisión domiciliaria por este delito.
El juicio que se está llevando a cabo desde el 6 de noviembre también incluye a otros altos funcionarios, como el exministro de Planificación Federal, Julio de Vido, y el exsecretario de Obras Públicas, José López, así como a 65 empresarios y el exchofer del Ministerio de Planificación, Óscar Centeno. Los cuadernos de Centeno, donde registró detalladamente los viajes realizados con dinero en efectivo, son fundamentales para el desarrollo de esta compleja causa, que fue originada en 2018 por una revelación del diario La Nación.
Durante su intervención, Beraldi intentó desacreditar el testimonio de Centeno, quien ha presentado diferentes versiones sobre los cuadernos. El abogado argumentó que estos documentos pudieron haber sido manipulados, cuestionando su validez como prueba.
Según los testimonios de los colaboradores, Néstor Kirchner, esposo de la expresidenta y su antecesor en el cargo, habría establecido un sistema de sobornos de empresas del sector de la construcción, energía y transportes a cambio de contratos estatales. La fiscal Fabiana León tiene la tarea de demostrar a lo largo del juicio que, tras la muerte de Néstor Kirchner en 2010, Cristina Kirchner reactivó y mantuvo esta red corrupta con el objetivo de enriquecerse de manera ilícita.
