Revolucionario estudio revela los secretos del síndrome de autofermentación

Revolucionario estudio revela los secretos del síndrome de autofermentación

Un oficial retirado de la Marina de EE. UU. comenzó a sufrir síntomas inusuales a los 60 años. A pesar de estar en excelente forma física y consumir alcohol ocasionalmente, tras iniciar un tratamiento con antibióticos para una inflamación de próstata, su vida dio un giro inesperado. Este hombre se sintió «borracho» sin haber ingerido ninguna bebida alcohólica, experimentando desorientación, somnolencia y dificultad para hablar. Su familia y el equipo médico se mostraron escépticos ante sus quejas. Incluso tuvo que instalar un dispositivo de alcoholímetro en su vehículo, pero la causa de su estado seguía siendo un misterio.

No estaba experimentando locura; su organismo estaba produciendo alcohol de manera involuntaria.

Validación Científica del Síndrome de Autofermentación

Casos como el de este exmarine, que durante años se consideraron anécdotas médicas, han recibido recientemente confirmación científica. Un estudio publicado en Nature Microbiology, realizado por investigadores de la Universidad de California (UC) San Diego y el Hospital General de Massachusetts, ha desenmascarado los mecanismos detrás de este fenómeno, conocido como síndrome de autofermentación (ABS, por sus siglas en inglés), y ha propuesto una solución: el trasplante de heces.

La primera descripción médica del ABS se registró a finales del siglo XIX, pero los médicos se mostraban escépticos ante la posibilidad de que alguien pudiera embriagarse sin haber consumido alcohol. Sin embargo, el caso de un hombre belga, absuelto de cargos de conducción en estado de ebriedad al demostrarse que no había ingerido alcohol, avivó el interés por esta patología.

Investigaciones Recientes y Resultados

En 2019, un estudio de investigadores chinos relacionó a las bacterias productoras de etanol con el ABS. Aun así, para validar esta teoría era necesaria una investigación más exhaustiva. En el nuevo estudio, se estudiaron a 22 pacientes con ABS verificado clínicamente, contrastándolos con 21 miembros de sus familias sin síntomas. Los resultados revelaron cómo el cuerpo humano puede generar alcohol por sí mismo.

Bernd Schnabl, gastroenterólogo de la UC San Diego y autor principal del estudio, explica que muchos pacientes no son creídos. Cuando llegan al hospital intoxicados, a menudo se asume que han estado bebiendo en secreto. Esto puede acarrear severas consecuencias, incluyendo pérdida de empleo y problemas familiares, lo que complica la estimación del número total de afectados por este síndrome a nivel mundial.

Las historias son impactantes: desde jóvenes que no podían caminar tras una prueba de glucosa hasta adultos sanos en sus 30s que experimentaban embriaguez severa tras ciertas comidas. Algunos de ellos presentaban incluso signos de daño hepático, y uno había desarrollado cirrosis.

Los análisis molecular revelaron que las bacterias Escherichia coli y Klebsiella pneumoniae eran las principales culpables. En condiciones normales, estas bacterias coexisten con otras especies microbianas en equilibrio; sin embargo, en pacientes con ABS, la abundancia de estas bacterias se vuelve patológica, descontrolando su metabolismo y aumentando la producción de alcohol.

El Papel de los Antibióticos en el ABS

La evidencia sugiere que el uso de antibióticos puede alterar gravemente el microbioma intestinal, el ecosistema de microorganismos en el intestino, a menudo siendo la causa del ABS. En el caso del exmarine, el tratamiento con antibióticos desestabilizó su microbiota, permitiendo a las bacterias productoras de etanol proliferar sin el control de otras especies beneficiosas.

Tras mucho tiempo sufriendo, el paciente se unió a un grupo de apoyo donde se sugirió el tratamiento con trasplantes de microbiota fecal (TMF). Este procedimiento implica introducir bacterias de una persona sana en el intestino del paciente. Terciando en esto, Elizabeth Hohmann, del Hospital General de Massachusetts, y Schnabl realizaron una prueba utilizando heces de un donante saludable. Después de varias semanas de tratamiento, los síntomas del paciente desaparecieron y su microbiota recuperó el equilibrio. Dieciséis meses después, permanece en remisión.

Próximos Pasos en la Investigación

A pesar de que el trasplante fecal ha mostrado efectividad, Schnabl señala que se necesitan alternativas más accesibles y específicas. Ambos investigadores están llevando a cabo un ensayo clínico más amplio con otros pacientes que padecen ABS.

Aunque este síndrome es excepcionalmente raro, Schnabl advierte que el mecanismo que lo causa no debe serlo. Investigaciones recientes han encontrado producción de etanol microbiano en pacientes con diabetes y enfermedad hepática grasa, lo que podría tener implicaciones en el daño hepático y otros problemas metabólicos.

La investigación sobre el síndrome de autofermentación refuerza la comprensión de las complejas interacciones entre el microbioma intestinal y la salud humana, subrayando que esta condición, lejos de ser un mito, es real y tratable.

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