Trump se Retrata sobre las Tropas Británicas en Afganistán
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha hecho un giro en sus declaraciones respecto al papel de las tropas británicas en la guerra de Afganistán, que tuvo lugar entre 2001 y 2021. Inicialmente, en el Foro Económico Mundial de Davos, Trump menospreció la labor de estos soldados al afirmar: “Se quedaron en la retaguardia, lejos de la primera línea de batalla”. Sus comentarios, que causaron malestar en funcionarios británicos, incluidos el primer ministro Keir Starmer, generaron controversia internacional.
Días después, Trump matizó su postura en su red social Truth, reconociendo a los soldados británicos como “los grandes y muy valerosos guerreros”, lo que denota un cambio notable en su narrativa.
Bajas Militares en Afganistán: Un Contexto Crudo
Durante la intervención militar en Afganistán, se registraron un total de 3.609 muertes de militares en acción, de las cuales 1.144 eran tropas no estadounidenses, un dato que representa casi un tercio de las bajas. Esta información proviene de Icausalties, una base de datos que compila las muertes militares en el conflicto.
La intervención inició tras los atentados del 11 de septiembre de 2001, ejecutados por Al Qaeda, que se había establecido en Afganistán bajo el régimen talibán. Este conflicto involucró a un total de 42 países de la OTAN, de los cuales 31 sufrieron bajas. Cabe destacar que los soldados no estadounidenses también enfrentaron dificultades, incluyendo el trágico accidente del avión Yak-42 en el que murieron 62 militares españoles.
Las pérdidas más significativas se concentraron entre 2001 y 2014 y la misión fue dirigida por la Fuerza Internacional de Seguridad (ISAF) bajo mando de la OTAN y con autorización de la ONU.
Un Cambio de Estrategia en 2014: Formación sobre Combate
A partir de 2014, los aliados decidieron cambiar su enfoque, abandonando el intento de establecer un nuevo régimen y optando por entrenar las tropas afganas para que asumieran la responsabilidad de seguridad en su país. Según Pol Bargués, investigador del Centro de Asuntos Internacionales de Barcelona (CIDOB), esto se debió a un reconocimiento de que las mayores dificultades para lograr estabilidad ocurrieron en 2008, 2009 y 2010.
A pesar de los esfuerzos, las tropas aliadas no lograron derrotar al régimen talibán y se retiraron entre mayo y agosto de 2021, marcando el final de una intervención prolongada que se extendió por más de dos décadas.
Reflexiones sobre el Fracaso de la Intervención Militar
Expertos como Félix Arteaga, del Real Instituto Elcano, consideran que la intervención en Afganistán fue en gran parte militar y que la mayoría de las bajas ocurrieron en los primeros años. Según Arteaga y Bargués, las afirmaciones de Trump son erróneas y reflejan una falta de prudencia que podría afectar las relaciones internacionales, especialmente con Europa.
Bargués sostiene que el fracaso de la misión no solo se debió a la dificultad de penetrar en las regiones más remotas del país, sino también a la falta de apoyo efectivo del gobierno local, un objetivo que jamás se logró más allá de la capital, Kabul. Estos errores estratégicos han dejado una lección crítica que las futuras intervenciones deberán considerar, enfatizando que más recursos no garantizan mejores resultados.
La discusión sobre la intervención en Afganistán y las consecuencias de las declaraciones de Trump resalta preocupaciones sobre la confianza en Estados Unidos como aliado en conflictos internacionales, un tema que seguirá siendo relevante en el ámbito geopolítico.
