Solidaridad en Minneapolis ante la crisis de inmigración
En diciembre, el pastor Sergio Amezcua alertó a su equipo sobre la inminente decisión del expresidente Donald Trump de lanzar una operación contra la inmigración en Minneapolis, Minnesota. Con una población migrante relativamente baja, comparada con otros estados republicanos, Amezcua se preparó para ayudar a las familias afectadas.
A pesar de su expectativa inicial de atender a solo 10 o 20 familias, el alcance de su programa ha sido notablemente diferente. Según lo indicado por el pastor, aproximadamente 28,000 familias se han registrado en su programa de asistencia, de las cuales 16,000 ya han recibido apoyo. Este esfuerzo ha revelado la solidaridad de la comunidad en medio de una operación federal que ha llevado a la detención y deportación de miles de personas, así como la muerte de dos ciudadanos estadounidenses involucrados en protestas contra las acciones del gobierno.
Un programa de ayuda alimentaria
El programa de Amezcua, que opera a través de su iglesia Dios Habla Hoy, distribuye 100 toneladas de alimentos semanalmente. Las donaciones de comida se reciben principalmente los martes y jueves, mientras que las contribuciones financieras son mayormente pequeñas, alrededor de 25 dólares. Amezcua ha mencionado planes para recolectar fondos adicionales para ayudar a las familias con sus alquileres.
Los voluntarios del programa trabajan arduamente, distribuyendo alimentos en varios días de la semana. La variedad de productos incluye verduras, legumbres, lacteos, y hasta juguetes. Amezcua enfatiza que la ayuda va más allá de los inmigrantes indocumentados, abarcando también a ciudadanos estadounidenses afectados por el fin de programas alimentarios.
El impacto en la comunidad
El «santuario» donde normalmente se celebra la misa ha sido transformado en un centro logístico donde cientos de voluntarios participan diariamente en la preparación y entrega de estos productos. A pesar de los esfuerzos, existe una alta demanda, y muchos voluntarios enfrentan desafíos para mantenerse al día debido a la capacitación necesaria y la saturación de trabajo.
Sergio Amezcua, a sus 46 años, combina su labor pastoral con su carrera en el negocio de seguros, un sector que ha visto descender sus ingresos en un 50% desde el comienzo de las operaciones contra la inmigración en Minneapolis. Emigrante mexicano que llegó a Estados Unidos hace 24 años, ha dedicado su vida a ayudar a quienes enfrentan dificultades en este clima de incertidumbre.
Reconocimiento nacional
A medida que la situación ha evolucionado, Amezcua ha ganado prominencia en los medios, convirtiéndose en un referente nacional en la lucha por los derechos de los inmigrantes y la asistencia humanitaria. Ha recibido llamadas de personas desesperadas, como una madre cuyos hijos fueron detenidos por el Servicio de Inmigración y Aduanas (ICE).
La repentina fama de Amezcua se basa en su deseo de controlar la narrativa sobre la crisis actual. «Los medios se polarizan entre la extrema derecha y la extrema izquierda, pero nadie está hablando de la realidad», señala, aludiendo a la desinformación y propaganda que rodea el debate sobre la inmigración.
A pesar de su apoyo inicial a Trump, Amezcua ha expresado su arrepentimiento, subrayando que no apoya las políticas que considera como intentos de “limpieza étnica”. Mirando hacia las elecciones de medio mandato, confía en que un cambio político pueda frenar las operaciones que afectan a su comunidad.
En medio de este tumulto, Amezcua continúa trabajando incansablemente, ofreciendo no solo alimentos y asistencia, sino también esperanza a aquellos que se sienten atrapados en una situación que parecen no poder controlar.
