Influencers mexicanos en el centro de la narcoguerra en Sinaloa

Influencers mexicanos en el centro de la narcoguerra en Sinaloa

La influencer Nicole Pardo Molina, conocida como La Nicholette, a sus 20 años, hizo una inversión notable a los 16 al pagar 5,000 dólares a un grupo del regional mexicano para que le compusieran un corrido. «La muchacha del salado», del Grupo Arriesgado, se convirtió en un gran éxito, impulsando sus negocios de venta de pulseras y prendas de vestir. Sin embargo, el 20 de enero, mientras conducía su Tesla Cybertruck personalizado en color lila por una plaza comercial en Culiacán, Sinaloa, fue secuestrada por al menos tres hombres armados. Las imágenes grabadas por su propio vehículo muestran cómo fue llevada a la fuerza en un auto blanco, generando preocupación por la seguridad de los creadores de contenido en la región. La joven, que fue hallada con vida el sábado pasado, se ha convertido en un símbolo de la creciente violencia relacionada con el narcotráfico, especialmente con el Cártel de Sinaloa, que enfrenta una guerra interna entre las facciones de Joaquín «El Chapo» Guzmán e Ismael «El Mayo» Zambada.

Ascenso en las Redes Sociales

La Nicholette tiene perfiles activos en Instagram, TikTok, Snapchat, Twitch, YouTube y OnlyFans, donde cuenta con cientos de miles de seguidores. Su contenido, que comenzó a publicar en 2015, se volvió popular desde 2018, mostrando su estilo de vida, sus viajes y promoviendo productos propios. En una entrevista en 2023, Pardo Molina reveló que, tras abandonar el colegio en Estados Unidos por la pandemia de COVID-19, comenzó a vender pulseras con el dinero ahorrado de su fiesta de 15 años, iniciando así su camino como emprendedora.

Referencias al Narcotráfico

Aunque La Nicholette no promovía abiertamente a ninguna organización criminal, en algunos de sus videos hacía alusión al Cártel de Sinaloa. Recientemente, en sus grabaciones sobre gorras, aparecieron referencias a facciones en disputa dentro del cartel, conocidas como Los Chapitos y La Mayiza. Tras la captura de Ismael «El Mayo» Zambada en julio de 2024, la lucha por el control del Cártel de Sinaloa ha incluido a influencers como ella, quienes son utilizados como herramientas en esta guerra.

Inseguridad en Sinaloa

La historia de Pardo Molina es un eco de otros trágicos sucesos en la región. En los últimos años, varios influencers han perdido la vida al involucrarse con uno u otro bando en la narcoguerra. Entre enero y agosto de 2025, se registraron al menos cinco asesinatos de creadores de contenido relacionados con el conflicto. Anteriormente, en 2024, el influencer Leobardo Aispuro, conocido como «El Gordo Peruci», fue asesinado junto a su esposa en Culiacán.

Dentro de esta ola de violencia, han surgido figuras como Marcos Eduardo Castro Cárdenas, mejor conocido como «Markitos Toys». Este influencer, vinculado a Los Toys, ha enfrentado problemas legales que resultaron en la retirada de su visa estadounidense debido a sospechas de tiesos vínculos con el Cártel de Sinaloa. La violencia afecta tanto a él como a su familia, con el reciente asesinato de su hermano Gail Toys en Ensenada en marzo de 2025.

Redes Sociales como Campo de Batalla

Las redes sociales han sido históricamente un espacio tanto de promoción como de amenaza en la narcocultura. La académica Ainhoa Vásquez destaca que plataformas como Twitter y ahora TikTok han sido utilizadas como vehículos de propaganda para el narcotráfico, mostrando estilos de vida lujosos y, en muchos casos, violentos. La preocupación es que aquellos jóvenes que buscan fama pueden involuntariamente convertirse en objetivos de grupos criminales, como lo demuestra la historia de Juan Luis Lagunas Rosales, «El pirata de Culiacán», asesinado a los 17 años.

Un Desafío para las Nuevas Generaciones

La influencia del narcotráfico en las redes sociales representa una crisis de oportunidades para los jóvenes en México. La pandemia y la larga historia de violencia han llevado a una precarización que fomenta decisiones impulsivas entre las nuevas generaciones. Este fenómeno de inseguridad está exacerbado por la imagen idealizada que a veces se proyecta en redes sociales, donde el reconocimiento y la fama parecen estar al alcance, incluso si esto implica peligros asociados con el crimen organizado.

El secuestro y eventual rescate de La Nicholette refleja una dura realidad para muchos jóvenes que navegan entre la búsqueda de éxito en redes sociales y la trampa de la violencia relacionada con el narcotráfico.

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