Reflexiones a 36 años de la invasión estadounidense en Panamá
Panamá amaneció el 3 de enero con una sensación extraña, recordando la invasión estadounidense de 1989 justo cuando el mundo tomaba nota de la captura de Nicolás Maduro en Venezuela. Esta rememoración resalta la herida aún abierta en la sociedad panameña, que se ve obligada a confrontar su propio pasado y la influencia del poder estadounidense en su territorio.
La invasión de 1989: un eco persistente en la memoria nacional
La noche del 20 de diciembre de 1989, Estados Unidos lanzó una ofensiva militar que sorprendió a Panamá. Con el despliegue de tropas, helicópteros y aviones, el objetivo era derrocar al dictador Manuel Antonio Noriega, quien se rindió el 3 de enero. Este evento marca un hito en la historia panameña, creando un paralelo con la reciente operación en Venezuela que plantea preguntas sobre la soberanía de Panamá y su relación con Washington.
La influencia estadounidense y la percepción panameña
Frente a la reciente captura de Maduro, surgen interrogantes sobre qué margen tiene Panamá cuando Estados Unidos decide actuar en su «patio trasero». El 20 de enero de 2025, Donald Trump evitó responder directamente si mantiene su interés en el Canal de Panamá, lo que generó una oleada de comentarios en redes sociales, donde se revive el debate sobre la relevancia del canal en el contexto actual.
El impacto de la política exterior en Panamá
Un análisis de SHIFT Porter Novelli revela que un 44% de los comentarios en redes sociales post-captura de Maduro contenía referencias a la invasión de 1989. Esto demuestra cómo las acciones estadounidenses generan temores sobre futuras intervenciones en América Latina. En el contexto actual, el exembajador de Estados Unidos en Panamá, John Feeley, menciona que las preocupaciones de los panameños fueron, en gran medida, provocadas por las declaraciones de Trump sobre el Canal.
Entre la diplomacia y la cautela
El presidente panameño, José Raúl Mulino, ha adoptado una postura de respeto por la voluntad democrática, llamando a las autoridades en Venezuela a reconocer los resultados electorales del 2024. Esta posición se ha manifestado en su interacción con la comunidad venezolana, que en su mayoría ve a Panamá como un refugio seguro. La diáspora venezolana en Panamá, que supera las 58,000 personas, se ha visto profundamente afectada por los recientes acontecimientos.
Un paralelismo peligroso: dos contextos diferentes
Si bien el paralelismo entre la invasión de Panamá y la operación en Venezuela puede resultar tentador, analistas como Feeley y la doctoranda Cristina Ramírez advierten que las circunstancias son diferentes. En 1989, hubo una transición democrática y coordinación institucional en Panamá, mientras que en Venezuela no se está buscando un cambio de régimen, sino simplemente un reemplazo dentro del mismo contexto político.
Estas comparaciones, aunque relevantes, también evidencian la brecha entre las relaciones históricas y económicas que sostiene Panamá con Estados Unidos y el actual enfoque mundial hacia el petróleo venezolano. Panamá sigue proyectándose como un punto central en la política estadounidense, mientras lidia con el legado de su propia historia reciente.
