El viernes por la mañana, el secretario de Seguridad mexicano, Omar García Harfuch, anunció en redes sociales que Ryan Wedding, un exatleta olímpico canadiense conocido como El Rey de la Cocaína, se entregó voluntariamente a las autoridades de la Embajada de Estados Unidos en México la noche anterior. Sin embargo, la historia se complicó con un mensaje de la fiscal general estadounidense, Pamela Bondi, quien insinuó que Wedding fue arrestado, lo que generó confusión sobre las circunstancias de su llegada a la custodia estadounidense.
Wedding fue trasladado desde México a Estados Unidos el mismo viernes, junto con Alejandro Rosales, otro fugitivo en la lista de los 10 más buscados por el FBI. Según la agencia, Wedding fue señalado por su presunta involucración en un esquema de tráfico de drogas que enviaba cientos de kilogramos de cocaína desde Colombia hacia territorio estadounidense y canadiense. El director del FBI, Kash Patel, declaró que Wedding había estado escondido en México durante más de una década y que se le buscaba por tráfico de cocaína y asesinato desde 2024.
García Harfuch compartió su mensaje tras una reunión con Patel y el embajador estadounidense en México, Ronald Johnson. Durante este encuentro, se discutió la colaboración entre ambos países en la lucha contra el crimen organizado, destacando el compromiso de México de llevar a cabo detenciones y operativos impactantes para mitigar las amenazas del crimen transnacional. Esta situación es particularmente delicada, dado que el presidente estadounidense, Donald Trump, ha manifestado su interés por intervenir en México para combatir a los cárteles que, según él, dominan el país.
Durante el anuncio, Patel también insinuó que Wedding había sido «capturado» y resaltó el papel crucial de Trump en el caso, afirmando que la cooperación entre Estados Unidos y México había sido clave para el éxito de esta operación. Aunque agradeció el apoyo del Gobierno mexicano, su enfoque pareció priorizar la narrativa del FBI sobre una captura en lugar de una entrega voluntaria.
En un comunicado ante los medios, Patel describió a Wedding como un adversario significativo en la guerra contra las drogas, comparándolo con figuras históricas como El Chapo Guzmán y Pablo Escobar. Asimismo, un artículo de Vanity Fair sugiere que su entrega fue producto de negociaciones previas entre el FBI y las fuerzas del orden mexicanas, destacando la coordinación y presión ejercidas en este proceso.
El embajador Johnson respaldó la teoría de la entrega voluntaria, enfatizando que fue el resultado de la presión mutua de las autoridades de ambos países. En su comunicado, mencionó que este hecho representa un avance significativo en la lucha contra el crimen organizado y resalta la colaboración entre el presidente Trump y la presidenta Sheinbaum.
La captura de Ryan Wedding se suma al historial de extradiciones y colaboraciones en materia de seguridad entre México y Estados Unidos. Desde el regreso de Trump a la Casa Blanca, México ha enviado un total de 92 criminales a Estados Unidos, y con la entrega de Wedding y Rosales, la cifra asciende a 94.
