Trump y la Estrategia de Control sobre Venezuela y Groenlandia
La invasión de Venezuela por parte de Donald Trump se justificó inicialmente con el argumento del narcotráfico. Sin embargo, su interés real parece centrarse en los recursos petroleros del país sudamericano. Este enfoque busca no solo controlar el acceso a estos recursos, sino también limitar la influencia de China en el continente. Actualmente, Trump ha desviado su atención a Groenlandia, donde se vislumbra una estrategia similar en la que actúa como líder de un cártel, utilizando la fuerza para dominar territorios ajenos.
El comportamiento dictatorial
La actitud de Trump como presidente de Estados Unidos, aunque su poder ha disminuido, puede compararse al de un jefe de organización criminal. Su reciente declaración sobre el Nobel de la Paz, donde se siente libre de buscar la paz tras haber sido negado el premio, es un claro indicativo de esta postura. Esta falta de límites es alarmante, considerando el control que ejerce un líder de poder atómico sobre el escenario internacional.
Un riesgo sin precedentes
Desde el auge de los fascismos en el siglo XX, Occidente no había visto un líder como Trump, que opera bajo un esquema de impunidad y abuso de poder. Sus intervenciones, incluyendo decisiones unilaterales sobre territorios como Gaza e Irán, reflejan un deseo de expansión sin considerar las consecuencias para los pueblos afectados. Esta estrategia se enmarca dentro de una búsqueda de control sobre áreas geopolíticamente estratégicas.
La reacción de Europa
La reciente amenaza de Trump sobre Groenlandia ha hecho que Europa empiece a reaccionar. Sin embargo, queda la pregunta de hasta qué punto podrá equilibrar su respuesta frente a las ambiciones de Estados Unidos y Rusia en diferentes regiones. Este contexto lleva a cuestionar la verdadera naturaleza de las alianzas dentro de la ultraderecha europea, que podría comenzar a entender que Trump representa más un peligro que un aliado.
La normalización de la crisis en Venezuela
El contexto en Venezuela ha sido tristemente normalizado en la agenda internacional. La crisis humanitaria y la influencia del crimen organizado solo han sido eclipsadas por la corrupción y la falta de atención global. La situación en el país sudamericano sirve como un recordatorio de la fragilidad de la región y de los problemas que podrían surcar fronteras, afectando potencialmente a países vecinos como Colombia y Brasil.
Objetivos de la política estadounidense
Trump ha demostrado tener claro cómo utilizar su poder con al menos tres objetivos en mente. Primero, busca erosionar la resistencia de otros países mediante tácticas como la imposición de aranceles. Segundo, permite que gobiernos subordinados actúen a su antojo en sus propias regiones. Tercero, intenta reforzar la percepción interna de que Estados Unidos sigue siendo una potencia fuerte y dominante, a pesar de sus crisis internas.
El futuro del multilateralismo
Al romper los límites entre legalidad e ilegalidad, la administración de Trump ha puesto en jaque el multilateralismo. Esto plantea la necesidad de repensar las estrategias internacionales en un mundo donde las herramientas tradicionales han dejado de ser efectivas. Es crucial enfrentar la realidad mediante un nuevo enfoque que permita enfrentar los desafíos emergentes, dado que el escenario actual ha cambiado drásticamente desde la Segunda Guerra Mundial.
