Los regímenes autoritarios de Rusia y Bielorrusia han sido invitados por la Casa Blanca a unirse a la Junta de la Paz, un nuevo organismo destinado a supervisar la reconstrucción de la franja de Gaza. Esta iniciativa forma parte de la visión del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, para utilizar esta junta en la resolución de otros conflictos globales en el futuro.
Confirmación del Kremlin
El portavoz del presidente ruso, Dmitri Peskov, confirmó que Rusia ha recibido la invitación. «Estados Unidos ha invitado a Vladímir Putin a unirse a la Junta de la Paz», afirmó Peskov, añadiendo que Putin no ha tomado una decisión definitiva al respecto. «Estamos revisando todos los detalles de la propuesta y planeamos comunicarnos con la parte estadounidense para aclarar algunos aspectos», explicó.
Estructura de la Junta
Donald Trump encabezará el Comité Nacional para la Administración de Gaza (NCAG), seleccionando a figuras clave para este organismo, incluidos su enviado especial para Oriente Próximo, Steve Witkoff, y su yerno, Jared Kushner. Más de cincuenta líderes mundiales han recibido invitaciones para participar, todos bajo la supervisión directa de Trump.
Reacciones internacionales
Francia, sin embargo, ha indicado su rechazo a la invitación. Desde el entorno del presidente Emmanuel Macron se comunicó que «Francia está analizando el marco jurídico propuesto y no tiene intención de dar una respuesta favorable en esta etapa». Los funcionarios franceses subrayaron su compromiso con un alto el fuego en Gaza y un horizonte político creíble para ambos pueblos, palestinos e israelíes.
Mientras tanto, el secretario general de la ONU, António Guterres, manifestó en un comunicado que «la Asamblea General de las Naciones Unidas es el parlamento de la familia de naciones» y que ha sido un foro para promover la paz y desarrollar consensos. Su mensaje no alude directamente a Trump o a la nueva Junta de la Paz.
Participación de Israel
Además, Israel ha sido incluido en las invitaciones de la Casa Blanca, aunque hasta el momento, el gobierno de Benjamín Netanyahu no ha revelado su posición sobre el asunto.
Aceptación de Bielorrusia
Por su parte, el presidente bielorruso, Aleksandr Lukashenko, ha mostrado disposición para participar en la Junta de la Paz, destacando la esperanza de que esta organización amplíe su alcance y autoridad. Según su Ministerio de Exteriores, Bielorrusia propone que el comité de Trump participe activamente en la resolución de conflictos internacionales, lo que contribuiría a la construcción de una nueva arquitectura de seguridad global.
Este acercamiento se produce en medio de un enfoque renovado entre Minsk y Washington tras la liberación de 123 presos políticos por parte de Bielorrusia, buscando un levantamiento en las sanciones sobre sus exportaciones de potasa.
Línea de tiempo y desafíos
Washington anunció la formación de la Junta de la Paz el pasado viernes, justo cuando entraba en vigor la segunda fase de la tregua entre Hamás e Israel, mediada por Estados Unidos. La hoja de ruta de Trump incluye un cese total de hostilidades, que contempla tanto el desarme de Hamás como la retirada de tropas israelíes.
Según documentos a los que ha tenido acceso Bloomberg, esta junta funcionará como una «organización internacional» diseñada para restablecer una gobernanza en la región. Sin embargo, estará sujeta a la dirección de Trump, con el poder de invitar y expulsar miembros a su discreción, salvo en caso de un voto mayoritario en contra. Los países deberían comprometerse financieramente para extender su participación más allá de tres años.
Otros conflictos en la agenda
El Kremlin ha evitado pronunciarse sobre otros temas que complican su relación con Washington, incluidos asuntos concernientes a Venezuela y Groenlandia. Peskov expresó que la prioridad del Kremlin es que Estados Unidos se retire completamente de Ucrania, mientras que los demás asuntos se consideran de menor importancia. «Putin no planea hablar con Delcy Rodríguez de Venezuela en este momento, aunque una reunión podría organizarse rápidamente», agregó Peskov.
