La era de los presidentes chilenos que ocultaban los nombres de sus ministros hasta el último momento parece haber quedado atrás. Este martes, José Antonio Kast, el presidente electo de Chile, de la nueva extrema derecha, anunciará su equipo de 25 ministros que lo acompañarán desde el 11 de marzo, cuando suceda a Gabriel Boric en La Moneda. La atención está centrada en los devastadores incendios de la zona centro-sur del país, donde han fallecido al menos 19 personas, y en un viaje oficial programado hacia El Salvador al final del mes.
Kast ha realizado anuncios anticipados respecto a algunos de sus ministros, como en el caso de Jorge Quiroz, designado para el Ministerio de Hacienda. A diferencia de otros procesos en la política chilena, la mayoría de los nombres del futuro Gabinete ya se conocen, en parte debido a filtraciones y también a la comunicación abierta del propio Kast. Este proceso ha sido poco habitual, caracterizado por la transparencia y la rápida difusión de información.
El nombramiento del ministro de Hacienda no resulta sorprendente, ya que esta es una práctica común en Chile, donde los presidentes electos suelen hacer este anuncio primero para asegurar la confianza del sector privado. Sin embargo, el hecho de que tanto los nombramientos como las declinaciones hayan sido tan evidentes ha llamado la atención. Por ejemplo, el chileno José Luis Daza, viceministro de Economía de Argentina, declinó una oferta para unirse al Gabinete, tras una reunión en Buenos Aires con Kast. A su vez, el senador electo Rodolfo Carter y la deportista Francisca Crovetto también rechazaron ofertas para los ministerios de Seguridad y Deporte, respectivamente.
Otro caso notable es el del diputado Johannes Kaiser, líder de la ultraderecha, quien optó por no formar parte del Gobierno tras haber quedado en cuarto lugar en la primera vuelta presidencial. Sin embargo, en las últimas horas, Kaiser ha cambiado su postura y muestra disposición a dialogar con la nueva Administración.
Existen también casos de ministerios ofrecidos que luego han sido revocados. El periodista Guillermo Turner iba a asumir el Ministerio de Defensa, pero su falta de militancia y su reciente posición en el ámbito empresarial llevaron a sustituirlo por Fernando Barros, abogado vinculado a la defensa del dictador Augusto Pinochet durante su arresto en Londres en 1998. El Ministerio de Seguridad sigue siendo un tema incierto, un aspecto crucial dada la promesa de Kast de mejorar el control de la delincuencia.
Los principales medios locales han cubierto ampliamente los nuevos nombramientos, destacando la presencia de muchos independientes y profesionales del sector empresarial, lo que refleja la confianza que Kast tiene en su círculo cercano. Sin embargo, líderes de partidos que apoyan a Kast han expresado su preocupación por elegir figuras sin afiliación política y con escasa experiencia en el ámbito público, lo cual puede complicar las negociaciones en un Congreso complejo, especialmente en el Senado.
Pese a ello, Kast sostiene que su triunfo electoral, con un 58% de los votos, le otorga la libertad de formar un Gabinete con independencia. Esta idea ha sido impulsada por Alejandro Irarrázabal, una figura clave en la dinámica del nuevo Gobierno.
Para los ministerios políticos, Kast ha elegido a Claudio Alvarado, de la UDI, para Interior, y a José García, de RN, para la Secretaría General de la Presidencia. En Relaciones Exteriores, Francisco Pérez Mackenna, un ejecutivo del sector privado y hombre de confianza del empresario Andrónico Luksic, asumirá el cargo. Finalmente, para el Ministerio de Justicia, Kast se inclina por Fernando Rabat, también vinculado a la defensa de Pinochet, lo que ha suscitado el rechazo de organizaciones de víctimas de la dictadura, que consideran inaceptable este nombramiento por motivos morales y éticos.
